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martes, 14 de diciembre de 2010

Destreza física

Uno de mis mayores y más notorios defectos (notorio sobre todo durante mi pubertad y/o adolescencia) es mi incapacidad total para la realización de cualquier tipo de destreza física, focalizando el conflicto especialmente en los deportes. Salvo la natación, en donde me desempeño medianamente bien gracias a haberla practicado durante 8 años seguidos, soy una inútil total.

Agonicé los 6 años de mi secundario industrial cuando llegaba la hora de educación física. Acusaba menstruar unas 6 o 7 veces al mes. Y mi salvación llegó de la mano de un irónico giro del destino. Niña rebelde, quiso aprender artes marciales y de esta forma despertar un grave problema congénito en sus rodillas. Conclusión: prohibidos absolutamente todos los deportes excepto natación. Y ahí volví a nadar, como pez en el agua.

De todas formas, antes de descubrir esto, cuando era forzada a jugar handball y voleyball deseaba que la cancha se abriera al medio y que el mismo diablo viniera a rescatarme. Picar la pelota no era tan grave, pero no me pidas que logre introducirla en el arco porque carezco de fuerza y puntería. Ojo, tampoco me la pases, soy pésima atajando. El vóley era peor. Qué es eso de que me venga una pelota desde arriba, vaya una a saber a qué velocidad, derechito a la cara? Fija que me voy a tapar la cabeza con los brazos enrollados y comerme las puteadas de mis compañeras por el punto perdido. Y si le pongo un poco de onda y lo intento, pongo las manitos como si agarrara dos melones sobre mi frente y cuando llegue la pelota me doblaré los pulgares sin excepción. Y desafiando las leyes de la física, la pelota no solo no pasara la red sino que seguirá muy campante su recorrido original, hacia mis espaldas, como si no la hubiera siquiera tocado.

A pesar de todo esto, soy una convencida que ante la necesidad uno saca lo mejor de si y consigue cosas que en otras circunstancias serían imposibles. Un claro ejemplo de esto pude brindar el domingo pasado frente a 150 espectadores, cuando mi amiga Lina arrojó el ramo y yo, contra todo pronóstico, lo atajé.

domingo, 17 de octubre de 2010

Hoy vs. 7 Days Ago

Hoy estoy casi igual de borracha que hace 7 días. Pero acompañada por Charly, a punto de irnos al cumple de Fido, y de mucho mejor humor.
Se lo debo a la recepción de varios mails de 3 personitas que traspasaron esta barrera bloggera y se coparon con mi propuesta. Además, de yapa, me contaron un poco de sus vidas. Y es como de a poco ir cerrando círculos, conocerlas mejor y alegrarme por habermelas cruzado de esta forma tan 2.0.

jueves, 14 de octubre de 2010

La borracha solitaria...

A veces, cuando converso conmigo, me pregunto por qué tengo tan presente las cosas que ustedes me escriben. Y mi otro yo me responde que cuando abrí el blog lo hice para escupir acá todo lo que picaba dentro de la panza, pero en su momento no tuve en cuenta que habría respuestas, acotaciones, comentarios. Son esos los que hoy me dejan pensando, y me ayudan a ordenar las ideas, a ver los puntos de vista ajenos, bien ajenos, porque ustedes no me conocen. O mejor dicho, conocen lo que yo les voy contando (y no es tan poco eh).

Es por esto que quería contarles, así, informalmente, de entre casa, qué fue lo que pasó el sábado y por qué me sentí tan mal que desemboco en una solitaria borrachera. (de paso, a los que les comente el blog el sábado por la noche, sepan disculpar)

Resulta que Charly y yo teníamos el cumple de una amiga en un boliche, cena+show+disco. Yo no salgo NUNCA porque a mis amigas no les gusta (y el tema de mis amistades ya lo desarrollé una vez acá y nada ha cambiado), así que estaba chocha. Pero a último momento viene mi novio y me dice que se había olvidado, pero le había dicho a un amigo que lo acompañaría a una fiesta, así que no iba al cumple de nuestra amiga. El tema era que no daba para ir sola al cumple, no conocía a nadie… convengamos que si estoy medio vieja para ir a bailar cuanto más para hacerlo con gente que no conozco… mmm no, no daba, no?

Ya estaba medio resignada, pero seguía enojada, así que el sábado tocamos el tema y discutimos. Y si, soy una maricona, pero lloré con mucha angustia, porque me sentí desplazada, no tenida en cuenta y Charly discutiendo es bastante hiriente. Por lo general, termina consolándome, pero no fue el caso. Se cambió, se perfumó y se fue.

La discusión se baso en que Charly cuando tiene ganas de hacer algo lo hace sin medir que en el medio hay alguien más, o sea yo, que termino padeciendo sus caprichos. Y realmente tenía ganas de salir, me había comprado ropa nueva y todo, pero a él no le importó. Su postura era que no lo dejo salir con sus amigos, y esto merece un capítulo a parte en realidad, porque soy una novia que deja y confía. Aunque convengamos que las cosas tienen que ser equilibradas. Puede salir con sus amigos? Si. Todos los fines de semana? No.

So, me quedé en casa. Respondiendo a los que me preguntaron por qué no organicé algún plan con amigas, creo que quedó claro que ellas no salen ni con una semana de organización, menos en un plan de último momento. Ni lo intenté!

Igual, el domingo me saqué las ganas. Charly se portó y me llevo a bailar. En la balanza, no sentí que haya compensado su actitud de la noche anterior, pero voy a reconocer que le puso mucha onda y se mostró cariñoso en demasía.

El problema de Charly es el mismo de todos los hombres: No saben estar en pareja.
Y yo, con trabajo de hormiga a veces y a los gritos e histérica otras, le voy enseñando. Solo espero que aprenda antes que me canse.

martes, 5 de octubre de 2010

Lloren, chicos, lloren!

Los únicos que no lloraron fueron Jazmín, que no entendía nada, una beba de 3 meses y el ahijado de Ana que con 7 años se copó con los hombres cuando al final de su presentación decidieron cagar a palos al Sapo Pepe.



Los adultos nos divertimos más. Definitivamente.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Rdo. de Azul

Una imagen...



... vale más que mil palabras.


Por eso, solo dos: Los amo!


[Y como esta, me traje varias postales de Azul y unos cuantos recuerdos hermosos de un fin de semana con mis amores.]

lunes, 26 de julio de 2010

Update

Poniéndome al día con los últimos acontecimientos de mi vida les cuento que la picada fue todo un éxito. Y adjunto foto que lo demuestra. El problema fue cuando tuvieron que irse, ya que conseguir un taxi fue imposible. Terminamos esperando a Charly que se había ido con el auto y llevamos a las chicas a la casa de Isa, quien generosamente brindó hospedaje a Lina. By the way, vale mudarse más cerca querida!



[Lina estaba sacando la foto... No tenemos foto de la picada completa y las tres juntas, sepan disculpar, había hambre...]


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El viernes fue el cumple de mi hija. Si señores, mi princesita Mía cumplió su primer añito, pero una semana movidita me impidió realizar grandes preparativos. Por lo que clavamos una vela en medio de un bizcochuelo y le cantamos 3 veces el feliz cumpleaños. Su regalo, una nueva camita (compra obligada porque destrozó la anterior) estará lista para mediados de esta semana.




[Mía soplando la velita con mamá. Papá es el fotógrafo]


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Luego de soplar velitas y llenarla de besos, partimos para el cumple del primo de Charly. Supusimos que sería una noche tranquila y terminó siendo de las mejores fiestas que he tenido. En un ph antiguo de Almagro se concretó una pequeña reunión de las Naciones Unidas. El 90% eran artistas. Una alemana, un francés, un mexicano, un italiano, un austríaco y algunos argentinos dieron marco a una reunión más que divertida. Me sacudí un poco la modorra de la rutina, tomé bastante y me acosté más tarde de lo usual. 10 puntos! Bonus track, pude practicar inglés y recibí muchos elogios por mi nivel.

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El fin de semana me tocó encargarme un poco de la cocina. Llené el freezer con suficiente comida como para olvidarme por dos semanas y terminé mi día preparando por primera vez en mi vida pastel de papas. Me salió riquísimo, pulgares arriba!



[Venus, no me olvido de vos. Gracias por la invitación especial!!! En estos días estaré cumpliendo con la posta que me dejaste en tu blog.]

lunes, 31 de mayo de 2010

Cómo eludí mi bajón dominguero

En este fin de semana extrañamente corto y encima medio lluvioso (medio porque llovió la mitad del finde, je!) me pintó el bajón dominguero que hacía rato no aparecía. Pero de rebelde nomás vino a hacerse presente el sábado. [Y claro, la piba se encerró a comer y dormir, así cualquiera se bajonea]

Para contrarrestar semejante depre, el domingo por la tarde (considerando que si el sábado fui una morsa llorona, cuanto más sería el domingo al atardecer), me fui con mi vieja de shopping. Entendamos el término shopping como irse de compras ya que detesto soberanamente los centros comerciales. Lugares cerrados, llenos de gente, plagados de infantes ajenos y donde para colmo de males no se puede fumar. Eso para mi no es paseo. Y ni hablar de los precios…

Decía, me fui de compras. Pero esta vez lo que quise vestir fue mi casa.
Así que tarjeta CMR en mano, la hice mierda en Falabella Home.

Ya se que Falabella es una especie de shopping, pero la previa caminando por Florida, viendo como los puesteros intentan violar las billeteras de los turistas plagadas de dólares y paseando por una peatonal con música en vivo para mi es un placer.

Y ahí estaba yo, con mi progenitora a diestra (y a veces a siniestra), queriendo comprarme todo. Pero como todo no se puede, me traje un hermoso plumón de dos plazas, con almohadoncitos haciendo juego, y de paso cañazo cambié las almohadas también. Y de souvenir nomás sumé a la canastita unos ganchitos para la cortina del baño (que desde que lo redecoré los anteriores no me combinaban mucho que digamos).

Llegué a casa, feliz, como toda mujer cuando viene cargada de bolsas y los sueños consumistas hechos realidad!

Por supuesto que un día tan maravilloso no podía terminarlo encerrada en la cocina, así que Charly pidió una grande de muzza, y ni siquiera lavé los platos!

Qué se le va a hacer? Soy un ser consumista, pero que bien dormimos anoche sumergidos entre las plumitas…

sábado, 17 de abril de 2010

Es lo que hay…

En los últimos días me contaron una historia (real y atroz) sobre dos amigos versus dos amigas en una noche muy hot y muy danger, que merecía publicarse en mi blog, pero no lo hice.

También pinché una cubierta, en plena lluvia, y mi compañerito junto con mi jefe me la cambiaron. Esperé a Charly para ir a la gomería, porque ni eso supe hacer. Al otro día debí efectuar mi pago con una chocotorta. Era digno de ser relatado, pero tampoco lo hice.

También agarré unos morlacos (pocos a decir verdad) y le cambié la onda a mi baño con cortina y alfombrita nueva. Con lo mucho que amo mi hogar podría haberme sentado a redactarlo pero mmm no, no se me cantó.

El jueves me hice la top y me fui a un desfile, en donde una amiga era una de las protagonistas. Vi pasar frente a mis ojos vestidos de novia y de noche caros y espantosos, fui insultada por una señora que pretendía que me corra porque no la dejaba ver mientras yo hacía malabares para sacar fotos, y descubrí que ser flaca y linda no son condiciones para ser modelo. De hecho, me replanteo ahora cuáles son las condiciones y no encuentro respuesta. Esto por supuesto podría haber significado un lindo descargo, pero tampoco me dieron ganas.

Qué me pasa?
Perdí la motivación?

Hoy este modelo80ypico está particularmente cansada. Pase el día fuera de mi casa, de aquí para allá y si estoy acá sentada es porque no da acostarme a esta hora un sábado y encima sola. Realmente tenía ganas de salir, pero el cuerpo no me respondió. Le dije a Charly que saliera con los pibes que yo me quedaba babeando la almohada.

Y me dije:
- Ela, hoy podrías actualizar tu blog…
- Mi qué? … Ah si, mi blog, ok dale.
Y salió esto. Sepan comprender.

lunes, 12 de abril de 2010

Pequeñas satisfacciones de fin de semana

• El olor a perfumito de lavadero de Tito y la satisfacción de descubrirlo blanco en vez de gris;

• Un jean de calce perfecto, en super liquidación, que vi a penas entré, me probé y en 5 minutos estaba afuera con mi nueva adquisición;

• Un vaso de cerveza siempre lleno rodeada de gente que no conocía, pasándola genial;

• El placard acomodado, con la ropa de invierno abajo, esperando que el frío me obligue a usarla;

• El abrazo de mi ahijada, su olor a bebé y sus carcajadas nuevas en el cumple de mi compadre.


lunes, 1 de marzo de 2010

Una de cal, una de arena

Hace rato que no posteo un poco por vaga y un mucho porque han sucedido varias cosas merecedoras de mi descargo y no se por cuál empezar.

Pero vamos a nivelar un poco el universo, con una de cal y una de arena.

Me chocaron el coche.
Mía ya no duerme más en mi cama.


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Ambas cosas fueron efecto de nuestra decisión de irnos unos días a la costa:

Salimos con lluvia torrencial que nos impidió llegar más lejos que a Caballito, que nos hizo desviar y nos cruzó en el camino con el señor desdentado dueño de la F100 que lastimó a Tito, y nos obligó a volver al hogar y emprender viaje al día siguiente.

De ésta misma decisión se decantó dejar a Mía con mis viejos, a quienes aparentemente obedece más que a nosotros y supieron quitarle la costumbre de dormir en la cama.

martes, 16 de febrero de 2010

Estado civil

Unos meses atrás decidimos con Charly que nos queríamos comprometer. Teníamos la idea de hacer una ceremonia religiosa, aunque íntima y privada, pero por el hecho de convivir nos fue rechazada. Entonces la fecha se pospuso para el día de nuestro segundo aniversario, dejando de lado lo religioso.


Llego el día pero sin alianzas ni nada en particular. La situación económica nos obligó a posponer esa compra, pero unos días después nos decidimos y las fuimos a encargar. Escogimos un par de bellísimas alianzas de plata y oro combinadas, y post consulta con el joyero, entendimos que el grabado consistía en nuestros nombres y una fecha. Estarían listas para el próximo sábado…


Esa semana se fue en peleas y discusiones, de esas que me hacen pensar si realmente vale la pena tanto esfuerzo y sacrificio en una relación en la que el diálogo es con una pared y nunca nos lleva a ningún lado. Pero llego el viernes, y esa noche teníamos un asadito familiar en lo de mis tíos.


Cuando nos fuimos ya eran cerca de la 1:30 AM, pero en vez de ir a casa a descansar Charly decidió llevarme a tomar algo. Estaba muerta de sueño pero me gustó la idea, así que partimos hacia Caballito, más precisamente a The Oldest.




Dos años y pico atrás, fue allí a donde fuimos en la primer salida que hicimos y dio real inicio a lo que hoy tenemos…


Nos ubicaron en unos sillones individuales muy cómodos, pedimos un par de cervezas y Charly, entre pucho y pucho se puso cariñoso. Empezó a llenarme de besos y a decirme cosas lindas, hasta que me preguntó:

- Te querés casar conmigo?

- Estás seguro? - Respondí yo, de una forma muy poco romántica.

- Si, nunca lo dudé…

Y sacó de su bolsillo una hermosa caja roja, la abrió ante mis asombrados ojos y se dejaron ver dos alianzas hermosas…


No lo podía creer. No entendía nada. En teoría estarían listas para el siguiente día y encima el comprobante de pago lo tenía yo en mi poder. Me dijo que las fue a buscar porque quería darme una sorpresa, no tenía sentido ir juntos. Me repitió la pregunta inicial y luego de un SI rotundo de mi parte, sacó del estuche el anillo más pequeño y lo puso en mi dedo. Luego yo hice lo mismo con el restante.


Y así fue como nos comprometimos.


Por supuesto que no hay fecha de matrimonio… La idea la venimos conversando hace rato y tenemos una vaga idea de cuando será aproximadamente, pero por ahora no hay nada concreto. Solo el hecho de que nos amamos y estamos dispuestos a pasar la vida juntos y eso ya es bastante.


Luego me contó, que durante el asado, sin que yo me diera cuenta, se acercó a mi papá y mostrándole las alianzas le pidió mi mano. Estimo por el resultado que le habrá dicho que si…


Y ahora nuestras manos visten de esta forma:



lunes, 1 de febrero de 2010

Este es un día especial...

Me propuse hace unos días hacer un racconto de los hombres de mi historia para que el tiempo no borre los recuerdos. Este blog en algún momento dejará de existir, pero conservo los archivos y tengo la ilusión de algún día sentarme con mi hija a contarle mis desamores y experiencias.


Pero hoy me permito saltearme algunos años para contar como conocí al hombre que hoy me acompaña y tanto me ama. No tiene sentido hacerme la misteriosa y dejar el desenlace para el final, porque en cuanto escriba su nombre quienes me leen ya sabrán de quién hablo.


Corría el año 2005 y yo cursaba segundo año de la carrera. Me había hecho muy amiga de mis coequipers de trabajos prácticos, Fido y Dani. A Dani la había conocido el año anterior y nos estábamos haciendo amigas. Ella conocía a Fido y me propuso armar un grupo de trabajo con él, en teoría un chico responsable. Luego descubrí cuan equivocada estaba, pero no viene al caso.


Nos hicimos muy amigos y empezamos a salir juntos. Pobre Fido, siempre fue un aparato, pero saliendo con dos minas parecía un winner.


En las primeras salidas Fido llevó a un amigo suyo, Manuel. Dani moría por él, él por mi, sospechamos siempre que Fido le arrastraba el ala a Dani y yo estaba en la mía. La cuestión es que salíamos bastante y la pasábamos muy bien.


Un día organizamos en mi casa una picada con Fido, Dani y otro chico de la facu. Para cuando habían pasado las 2 de la madrugada partimos hacia Goa, con la esperanza de poder entrar. Fido había invitado a otros de sus amigos, que todavía no conocíamos, a que fueran al boliche esa noche.


Llegamos y cuando estábamos en la cola se acercan dos chicos que saludan a Fido con el afecto que genera entre amigos las copas de más. No estoy juzgando a nadie, nosotros también estábamos bastante copeteados. Fido nos los presenta como Rulo y Charly y en ese instante ya no supe cual era cual. No se parecían en nada, pero el alcohol no ayuda con los apodos.


No les di mucha bola para ser honesta. Estaba preocupada en tirarme indirectas con mi otro compañerito de la facu que partía la tierra y había onda hace rato, cuando Charly se me acerca y me pide un cigarrillo. Se lo di sin mayores atenciones y continué conversando con el otro chico.


Al rato llegamos a la puerta y me toco presenciar la primera que las máximas en las salidas con Fido: No nos dejaron pasar. Fido es un capítulo aparte, pero bue, tiene una cara de boludo importante y es flanco fácil para descarte de patovicas. Después de hacer su respectivo escándalo en la puerta de Goa lo convencimos para ir a Maluco.


Y en eso estábamos cuando Charly me pide el segundo cigarrillo. Ya con cara de pocos amigos se lo di. A los diez minutos pidió el tercero y mi respuesta no se hizo esperar: Comprate! En ese instante Charly y yo decidimos que no nos caíamos bien.


Dentro del boliche, borracho como estaba, encontró un sinfín de excusas para acercarse a mi haciéndose el canchero. Yo seguía histeriqueando con el otro chico, hasta que nos apartamos del grupo para darnos unos besos.


Días más tarde Fido me preguntó cómo me habían caído sus amigos. Rulo bien, pero Charly es un pesado, respondí. De todas formas seguimos encontrándonos en algunas salidas esporádicas, aunque no muchas, porque el cuarteto se conformaba con nosotros tres y Manu (da la casualidad, el mejor amigo de Charly).


En las primeras salidas que me crucé con Charly puse la mejor de las ondas, pero no había caso, nos detestábamos. Él se daba cuenta que mucho no me lo bancaba y tomaba eso a su favor para hacerme la vida imposible. Nunca dejo de tirarme onda, porque yo siempre le gusté, pero lo hacía más para irritarme que para conquistarme.


Llegó un momento en que dije basta. No soportaba más la presencia de Charly en mis salidas. Para ese entonces ya había pasado casi un año de conocerlo y lo veía más seguido, no solo a él sino a Rulo y los demás amigos que Fido nos había presentado.


En esas presentaciones conocí a Pinky. Ella había sido novia de uno de los amigos de Fido y por más que esa relación había terminado estaba todo bien entre ellos y habían formado una profunda amistad con Fido. Me cayó bien enseguida y fue mutuo, por lo que su casa (era la única que vivía sin sus padres por aquel entonces) resultaba el punto de encuentro para cualquier salida.


Pero como decía, estaba cansada de tener que soportar a Charly en mis salidas y tomé la postura más infantil de mi vida. Cada vez que me invitaban a alguna salida respondía: Si va Charly yo no voy! Bastante rompe huevos, lo se. Igual los chicos me engañaban, porque siempre me decían que no iba y a veces aparecía.


Así pasaron algunos meses más. Llegó diciembre de 2007 y después de revolear los libros de mi último final me instalé a disfrutar a mi amiga Pinky previo a mis vacaciones marplatenses y su viaje a España. Entonces, como quien no quiere la cosa, a la noche caían los pibes y entre ellos estaba siempre Charly.


Hacía un par de meses que no lo veía porque me había puesto firme en no salir con ellos si él iba, pero las cosas en la casa de mi amiga se dieron de tal forma que empezamos a conversar más y me di cuenta que no era el idiota que yo creía.


Me contó dónde estaba laburando (hasta ese entonces para mi era un vago de mierda), qué estudiaba (upa, que carrera jodida, y yo que pensaba que le faltaban jugadores) y así un montón de cosas que hicieron cambiar mi visión respecto a su persona y me empezó a caer bien. Y hubo un detalle más, ya no estaba en pose de levante cancherito ni tampoco seguía haciéndome la vida imposible. Éramos como dos amigos, me trataba igual a cualquiera de las otras chicas. Y así las tensiones, de pelea y seducción, disminuyeron y relajaron la cosa.


Para fines de diciembre Pinky y yo nos fuimos de vacaciones cada una por su lado, pero al volver retomamos las juntadas semanales en su depto. Los chicos también venían, y en parte resultaba extraño, porque no solíamos verlos tan seguido. Siempre venía Charly con algún otro. Hasta que un día vino solo y sus intenciones ya eran evidentes. Él vivía a pocas cuadras de la casa de Pinky, pero se desviaba para pasarme a buscar con la moto y por supuesto después me llevaba de vuelta a mi casa. Así nos vimos por diez días prácticamente a diario, siempre con la excusa de ir a lo de Pinky.


Una tarde manda un mail general avisando de una reunión en la casa de otro chico amigo suyo que yo todavía no conocía. No se en qué momento bajé la guardia y sentía esas ganas inmensas de verlo a Charly todos los días, aunque no lo reconocía. La única tarada que respondió el mail al instante fui yo. Daleeee, vamos! Y nadie más que Charly respondió.


Más tarde supe que Pinky tenía planes con su chico, su hermana tampoco iba y menos que menos Dani. Ni siquiera tenía la certeza que fuera a ir Fido. Entonces dudé, pero terminé aceptando y Charly me pasó a buscar y fuimos.


A varios de los chicos que estaban esa noche yo los conocía, pero nunca nos habíamos visto sin Pinky y/o Fido de por medio, así que la situación era extraña. Más que extraña era evidente que entre Charly y yo había onda. Esa madrugada Charly partía a la costa con Manu, entonces me dije para mis adentros: no será mi novio, pero cornuda conciente tampoco quiero ser. Hoy no pasa nada.


Cuando se hicieron las 3 de la mañana le pedí que me acompañe a tomar un taxi y justo cuando me estaba subiendo al mismo tuve que esquivarle el beso que quiso darme. Me moría de ganas, pero todavía tenía la barrera de lo que Charly había significado para mi por más de dos años: un pesado que cagaba mis salidas.


Una semana más tarde estaba de vuelta en Buenos Aires y arreglamos las famosas reuniones en lo de Pinky. Ese lunes ya había demasiada tensión entre nosotros y cuando me llevaba de vuelta para mi casa el desenlace era evidente. Llegamos a la puerta, le di un beso en la mejilla y me agarró para que no me vaya. Me acercó a su cuerpo, todavía sobre la moto y me besó.


Me despedí con un pico y subí. Tenía la sensación de haber cagado las cosas. Habíamos formado un lindo grupo y andar a los besos con uno de ellos no estaba en mis planes. Pero ya era tarde. Charly me encantaba.


Nos vimos un par de veces más esa semana, siempre en el mismo punto de reunión. Hasta que me dijo de salir solos el viernes. Acepté. Fuimos a un bar por Caballito y pasamos la noche a pura charla, besos y mimos.


Nunca fui de tomar mucho, pero lo poco que tomo me afecta los sentidos al instante. Y al parecer también el juicio, porque cuando me dijo de ir a su casa acepté. Entramos tratando de hacer el menor ruido posible, porque su hermano dormía en el living, y fuimos a su cuarto. No pasó a mayores, pero fue bastante para una primera cita…


Desde esa noche que estamos juntos. Hoy, 1ero de febrero, se cumplen dos años. Unos meses después, cuando nos dimos cuenta que lo nuestro ya era un noviazgo con todas las letras, elegimos como fecha de festejo el día de nuestra primera salida juntos y solos.


En el medio pasaron un montón de cosas, entre ellas la convivencia que también se festeja los días 1ero y ya lleva 9 meses. Hoy debería ser el día de nuestro compromiso, tal como lo decidimos hace un par de meses, pero por cuestiones económicas no pudimos comprar los anillos así que lo pospusimos unos días. Y está en nuestros planes casarnos a fin de año, dato que muy pocos saben…


Ésta es la historia de cómo conocí al hombre más imperfecto del mundo, al que piensa diametralmente opuesto a mi, el que me vuelve loca cuando discutimos y no estamos de acuerdo, el hombre más terco del mundo. Ese hombre me ama como nunca nadie lo hizo y yo siento lo mismo por él. Ese hombre me complementa y me hace feliz a diario. Porque no importa el afán que traigan nuestros días, al final de los mismos siempre dormimos cucharita.


Si hoy se te ocurre leerme, mi amor. Sabe que te amo con toda mi alma. Que me haces muy feliz, y que quiero pasar mi vida entera a tu lado. Feliz aniversario.

sábado, 30 de enero de 2010

Amiga divertida, se busca

Estoy pensando en poner un aviso en el diario. O mejor en Internet. No quiero vender el coche, ni el departamento, ni a mi novio (todavía). Quiero nuevas amistades. No quiero deshacerme de las viejas, pero me encantaría tener amigas que no sean noviodependientes y les guste salir de noche.


No pretendo volver borracha todos los domingos, no es mi onda, pero me encantaría que cuando tenga esos deseos irrefrenables de ir a bailar y disfrutar una puta noche tener con quien hacerlo.


Tengo amigas de toda la vida, como Ana, mi comadre. Pero esta casada y tiene una beba, por lo que eso la quita del juego. Después están Lina e Isa, juntas formamos un trío. Isa está de novia desde que la tierra estaba caliente y su relación es en cierta forma similar a la mía con Charly: pasan todo el tiempo que pueden juntos pero también se hacen espacios para sus amistades. El tema es que a ella ya se le paso la onda boliche. Ojo, a mi también, pero de vez en cuando me vuelve, me acuerdo que soy joven, que me gusta bailar y simplemente me dan ganas. Lina lleva casi 4 años de relación con un chico un tanto machista y no le gusta que vaya a bailar, y por más que ella diga que tampoco le gusta, las veces que hemos ido tuvimos que despegarla con espátula del parlante y abrirle los dedos con una pinza para que suelte el vaso de Baileys.


No me voy a poner ahora a hacer la lista de mis amistades, pero vale mencionar que excepto ellas y algunas otras que no mencioné, y no vienen al caso, todas las demás se mantienen cerca mío mientras están solteras. En cuanto cazan algún chongo se olvidan de sus amigas y dedican su vida a ellos, con el objetivo de mostrarles cuan fantásticas son, divertidas y copadas. Eso les quita tiempo para sus amigas, obviamente. Y cuando el muchacho en cuestión comete el error de formalizar, el objetivo se transforma en demostrar que son chicas de su hogar que por supuesto no van a bailar. Cómo van a hacer eso?


He tenido amigas, con las que salía todos los fines de semana, que se borraron literalmente de un día para el otro y terminé enterándome por terceros días más tarde que estaban de novias.


También otra que, estando soltera, prefería no salir conmigo porque yo era competencia. Esa era una tarada, porque por aquel entonces yo andaba noviando, entonces dónde está la competencia? Y aunque no lo hubiera estado, es todo una cuestión de seguridad, yo no me considero competencia para nadie, pero si alguien tiene problemitas de autoestima no es mi problema.


Recuerdo también algunas amigas (hoy pongo en duda la utilización del termino para todas estas ridículas que estoy mencionando) que solo estaban a mi lado cuando yo estaba mal, triste, angustiada o lo que sea por cualquier situación, y en cuanto la vida esbozaba una leve sonrisa a mi favor, salían despavoridas. Hace poco alguien me dijo que hay personas que les gusta estar cerca de otras “en desgracia” y así sentirse mejor consigo mismas. Triste pero real. Y lo puedo asegurar, porque me he cruzado con ese tipo.


En fin. Volviendo al punto, me gustaría tener amistades que me llamen y me digan, qué hacés el viernes? Hay un barcito nuevo que quiero conocer, te copás? o cosas por el estilo. Mi aviso diría algo así: Joven mujer modelo 80 y pico busca nuevas amistades, divertidas, copadas, con ganas de salir. Ofrece puchos y medio de transporte. Contactar por Blog. Preferentemente zona sur de Capital.


Esto último solo por el temita que después me toca hacer de remisera jeje.

martes, 26 de enero de 2010

Los Hombres de mi Historia: El desperar a la soltería

Juan se fue de mi vida cuando yo tenía casi 20 años y no sabía cómo era estar sola. Tampoco sabía cómo era salir con amigas sin reproches ni impedimentos, ni negociaciones en cuanto al horario de vuelta. No sabía que los domingos podían ser incluso más aburridos, hasta que les encontré la utilidad de usarlos para dormir post salida del sábado a la noche. Los boliches eran una novedad para mi, hacia años que no pisaba uno.


Cuando me sacudí las lágrimas empecé a relacionarme con nuevas personas y de esa época conservo grandes amigos todavía.


El mayor desafío de ese entonces para mi significaba empezar a conocerme realmente y a quererme. Primeramente dije, el que cambió fue él, yo sigo siendo la misma. Pero eso no era posible, porque uno crece y cambia. Entonces resultó ser el mejor momento para hacer una mirada interior y analizar que me gustaba y que no de mi.


Juan me había convertido en una persona malhumorada, estaba acostumbrada a que todo se haga a mi antojo y a decir las cosas de mala manera. Ese fue un ítem importantísimo a modificar. Todavía conservo algunas malas formas al hablar a pesar de mi esfuerzo, pero soy mucho más sociable, más divertida, más simpática que antes. Y definitivamente las cosas nunca suceden como yo pretendo. Maldita búsqueda de antítesis!


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La separación a mi me devolvió la vida. Es verdad que ya no tenía al lado quien me ame para compartirla, pero más cierto es que ese amor que había tenido ya no me servía tampoco. Por supuesto que pase malos momentos, pero esos ratos no impedían mis salidas, me sentía con derecho cuando estaba de buen humor y con la obligación cuando estaba triste de salir a explorar la noche porteña, divertirme, pasarla bien y sobre todo hacer todo lo que Juan me había impedido por años.


Al descubrir todo eso maldije el tiempo desperdiciado a su lado. Había perdido la adolescencia, pero todavía me quedaba la juventud y me prometí que ningún hombre me la robaría sin antes disfrutarla. Tampoco era cuestión de quedarse a vestir santos…


Hubo otra cosa que pude hacer abiertamente al librarme de Juan, y fue ver hombres. Antes, sentía que no podía mirar a nadie sin sentir culpa. Él me había demostrado que no miraba a otras mujeres y ese fue su error, el día que vio a una (la de las tetas nuevas) se dio media vuelta y se fue. Ahora podía hacer libremente lo que antes hacía con disimulo: admirar al sexo opuesto. Y si lo que mis ojos veían me gustaba era libre de desplegar mi arsenal de seducción, que tantos años estuvo dormido.


Entonces así fue que dejé de mirar a mi compañerito de banco facultativo camuflando mis verdaderas intenciones para comenzar a hacerlo con total desenfado y desinhibición.

viernes, 15 de enero de 2010

Los encuentros con la farándula cuestan caros

Este título no tiene nada de retórica.


Ayer tipo 8 de la noche surgió una de esas salidas entre semana que a mi me encantan: algo no planeado pero avisado lo suficientemente antes como para que me haga la idea que voy a ir dormida al laburo al otro día. Me llama Charly y me cuenta que su profe de batería iba a tocar esa misma noche, si tenía ganas de ir.


Más allá de que me encanten estas salidas no programadas también me gusta el jazz entre semana, así que ahí fuimos.


Agradecí a todos los santos tener auto. No me hubiera ido un jueves hasta Chacarita en bondi ni de casualidad, ya estoy vieja para esos trotes.


Llegamos y nos encontramos con un bar de mala muerte, una fonda de barrio media destartalada: sillas y mesas rotas, bichos alrededor de las luces y ni hablar del baño. Pero yo estaba de buen humor y todas esas cosas que suelen molestarme mucho ni me inmutaron.


Cuando nos sentamos vino la moza con la carta en la punta de la lengua. Entiendase, no había carta. Ella repetía rapidito y de corrido los platos disponibles y uno debía hacer el esfuerzo por tentarse con algo de esa lista unisona.


- Picada tenés? - preguntamos después de escuchar la lista.

- Si, pero no de fiambres. Son albondigas, tortilla y tarta.

(The what?)

- Ahhh y pizza?

- No, sólo comidas caseras.

- Ok, traenos dos peccetos y una Stella. (más tarde pedimos la segunda)


Con Charly estabamos en postura novios. Nos besabamos, charlamos un monton, nos dijimos cosas lindas y también hablamos de temas profundos. Aparentemente la monotonía de la vida cotidiana no da mucho lugar para ese tipo de conversaciones. Si en cambio para las peleas.


En fin, cuando empezó el show lo escuchamos atentos y sólo hablábamos para hacernos comentarios sobre la música, los instrumentos, los solos de cada uno, y demás temas relacionados. Hasta que Charly me dice: Viste quién está ahí? Giro mi cabeza y lo veo. Nooo, Alejandro Dolina!!!


No soy cholula, pero al tipo lo admiro.


En el break de los músicos salió afuera para que su grupo pudiera fumar. Estaba ahí, a metro veinte de mi mesa, de espaldas, y yo buscando el momento para saludarlo mientras mi novio me decía que no lo joda. Lo analicé y dije tiene razón, y desistí.


Y en ese momento se da vuelta. Me mira. Le sonrio.

- Hola, cómo estás?.

- Bien - responde.

- Te puedo saludar?

- Si, dale.

Se acerca y me da un beso.

- Disculpá, no te quería molestar.

- No hay problema, cómo te llamas?

- Ela.

- Mucho gusto - Y recien ahí lo saludo a Charly.

- Te molesta si nos sacamos una foto?

- No, dale.

Y ahí lo abracé, me abrazó y quedamos inmortalizados en el celular de mi novio. Le agradecí y se fue.


Me quedé satisfecha. No tanto por el encuentro sino porque se dio y se notó que lo admiro pero no quería joderlo. Un bohemio escuchando jazz a una mesa de distancia. Un groso, super buena onda.


Cuando vimos el reloj decidimos que era suficientemente tarde y mejor nos ibamos. Pedimos la cuenta y la moza sin dudar dijo: Son 120 chicos. THE WHAAAAT?


Tuvimos que sumar todo lo que nuestras billeteras contenían para llegar a esa suma. Por supuesto que no dejamos propina. Ahí nos enteramos que la cerveza estaba 25 pesos y haciendo cálculos básicos dedujimos que cada plato de comida costaba 35.


Nos cagó la noche. Todo el viaje de vuelta a casa lo utilizamos para analizar cómo un bar de mala muerte cobra 35 pesos un plato con 3 rodajas de pecceto y media papa. Y ni hablar de que cobren la cerveza a precio Las Cañitas. Hola, estabamos en Chacatita frente al cementerio. Concluimos que pretendieron en una noche salvar el mes. Pero igual considero que merecen la quiebra. He dicho.


Es increible. Cuando menos plata tenés más gastos inesperados surgen. Y ni hablar de la lluvia del domingo que nos hizo desperdiciar los 76 mangos de la entrada a Parque Norte sin siquiera haber tocado la pileta… Y para colmo de males hoy tengo que llevar a Mía al veterinario.


En breve me verán haciendo malabares en los semáforos. O limpiando vidrios. No tiene una monedita, Don?