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domingo, 31 de julio de 2011

La Luna

Cómo empezar a explicar la pena que siento, el dolor profundo en el pecho, la angustia y el llanto que desde ayer se apoderó de mi? Podría contar la historia de cómo ella llegó a mi vida, de cómo a veces el destino te obliga sin tu consentimiento a hacer esas cosas que uno no aprueba. Tal vez hablar de todos los motivos que se encuentran para pensar que “si se dio así fue porque era lo mejor”, pero no se encuentra consuelo en esa teoría…

La conocí el 20 de julio pasado, cuando tocaron a mi puerta. Abrí sin pensar que recibiría así el mejor regalo para el día del amigo: una nueva mejor amiga.
Fueron astutos. Tocaron la puerta de alguien que no daría vuelta la cara y se haría cargo de un problema del que nadie quería responsabilizarse. Y la vi ahí parada, temblorosa, tan pequeña, con la cola entre las patas que no pude decir que no. Y cerré la puerta, una vez que estuvo dentro.

Le di agua, leche, alimento, amor y un nombre: Luna.

Al otro día recibió un baño, y la llevé al veterinario. Dijo que estaba un poco flaca y que necesitaría antibióticos por una pequeña infección en el útero. Recomendó además castrarla a la brevedad si con medicación no solucionábamos ese problema. Fuera de eso, estaba perfecta, hermosa, mágica. Fue desparasitada y con una pipeta nos deshicimos de sus pulguitas.

Comenzó así para mi la tarea de encontrar un adoptante para Luna. Con Mía ya es bastante para un 2 ambientes. Y a pesar de estar mejorando a pasos agigantados de su afección en el útero, mis amigos proteccionistas me recomendaron castrarla.

Tuve mucha suerte en encontrar un turno tan pronto. Charly y yo llevamos a Mía para que pase la tarde con sus abuelos y nos dirigimos a la clínica con Luna para realizar su castración.

Le aplicaron una inyección al llegar y nos la dejaron unos minutos hasta que hiciera efecto. Notamos a la brevedad que comenzó a despedir mucho flujo, así que cuando llegó su turno explicamos acerca de la infección que había tenido. No dijeron que si su útero estaba comprometido tendrían que extirparlo junto con los ovarios.

Sostuve su cabeza mientras le aplicaban calmantes, suero y anestesia. Y cuando se quedó dormida la bese y le hice prometer que se despertaría luego de la intervención. No se asusten, Luna cumplió.

La cirugía duro unos 15 minutos. Al finalizar una de las veterinarias se acerco y si mayores preámbulos nos anunció que estaba preñada, por lo que habían tenido que extirpar el útero entero con sus respectivos fetos. Creo haberle gritado, y reclamarle que debían haber cancelado la cirugía, o al menos tener la delicadeza de consultarnos al respecto. Dijo que no había opción, ya que con las drogas suministradas los cachorros ya estaban condenados.
Según el cirujano, tenia 10 días de gestación, máximo 15. Diez eran los días transcurridos desde que la recogimos…

Lloré y le pedí perdón, sumida en una profunda culpa. Charly me calmaba diciendo que si las cosas se dieron así fue porque de otra forma el problema hubiera sido mayor, que nadie adoptaría un perra preñada y que hubiéramos tenido que conseguir varios hogares para los cachorros. Y yo entendí, comprendí, fui capaz de ver esto en perspectiva, pero no mitiga mi dolor. No es la forma en la que entiendo y honro la vida, por eso me duele. El concepto de pagar para que aborten a mi perra, no me deja dormir en paz, me hace miserable y me aniquila.

Luna paso la tarde de ayer recuperándose. Solo dejaba de llorar cuando la abrazaba, así que estuve tirada en el piso a su lado dándole mimos y calor. Hoy esta mucho mejor, ya camina, mueve su colita y pide mimos.
Ojala no me guarde rencor. Ojala consigamos la familia que ella se merece.
Hice un pacto con ella: si en un mes no aparece un hogar digno de ella, con amor y dedicación garantizado, se queda con nosotros. Charly estuvo de acuerdo. Porque La Luna sale para todos, aunque no todos somos capaces de apreciarla en plenitud.

[Ella es Luna... Y uds. que piensan? Necesito de sus palabras de consuelo…]

lunes, 27 de junio de 2011

Travesuras

Si hay algo que yo he sufrido en esta vida fueron las travesuras de Mía. Y entendamos como travesuras destrozarme la casa cada vez que se quedaba sola, así fueran 5 minutos.
Cuando era bebé rompía, o intentaba romper, todo en mi presencia. Luego adoptó la costumbre de hacerlo en soledad. Que delicadeza…
Solía dejarla en la cocina cuando me iba, pero a medida que fue creciendo le quedo chica y a mi se me agrando la lástima, así que me resigné a encontrar mi casa despedazada día tras día.
Se ha ligado sus buenos chirlos, pero no escarmentaba…
Un día no rompió nada, al siguiente tampoco y hace paso un mes.
Hasta que un día le agarro la chiripiorca y volvió a atacar mis papeles/almohadones/muebles…
Creí que se había resignado a portarse bien, como lo hace actualmente, al hartarse de mis gritos.
Pero no.
Tiene una nueva travesura, que no me convence del todo pero decidí permitírsela.
La puerta de mi cuarto no cierra bien y ella la abre todos los días, se sube a mi cama y duerme allí toda la mañana.
Si, sacudo pelos a diario de mis almohadas. Pero descubrí que su travesura es abrir la puerta y acceder a un lugar prohibido, que es prohibido solo porque está cerrado.
La semana pasada Charly me dijo que trabemos la puerta y le dije que no, pobreshiiiita…
Y ayer descubrimos que canaliza su soledad recostada en nuestra cama, a modo de travesura, sin hacer mayores males y durmiendo con nuestro olor cerquita de su nariz.




Y si a alguien le quedan dudas de los beneficios de solo sacudir algunos pelitos,
les dejo una muestra de como encontré mi casa más de una vez…


Y lo peor es que en esa foto todavia no se habia comido el futon. Rústico le dicen ahora...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Progreso al plato

Martes de Carnaval, 22:30 hs.
Charly y yo estabamos cerrando un finde extenso de muchísimo estudio pre finales.
Él sale de la ducha y se produce la siguiente conversación:

Ela: Soy muy ilusa si creo que vas a sacar a Mia? – dije, conociendo la respuesta negativa
Charly: mmm (carita de “no tengo ganas”) ok, yo la saco pero no lavo los platos
E: (silencio)
C: Bueno, lavo la mitad.
E: (risas)
Y automáticamente se vistió y la sacó.
Yo me dispuse a lavar los platos, en su totalidad.
Cuando vuelve, había lavado solo un tupper (parece que la nena hizo pichín rapidito)
C: Dejá, yo sigo
E: No, ya fue. Recién arranco, los lavo yo
C: No, dale, dejame a mi que me siento culpable sino
E: No pasa nada, en serio
C: Salí, dejame a mi
Y terminó de lavar los platos…

Esto para mi, señoras y señores, se llama progreso.

jueves, 6 de enero de 2011

Zapatitos, agua y pasto

Durante mi infancia, para esta fecha, mi papá me llevaba al parque a buscar pasto. Mi mamá disponía de un par de tuppers donde colocar dicho yuyo, con su respectiva agua y yo insistía en dejarles galletitas de postre.


Mis padres siempre tendieron a inculcarme más la creencia de los Reyes Magos que la de Papá Noel. Cuando al crecer les pregunté los motivos me explicaron que los Reyes Magos sí existieron, y sí les llevaron regalos a Jesús al nacer. Santa Claus, en cambio, era pura invención. Entonces, “la mentirita” de los regalos les parecía, y concuerdo, más sutil.


Los 5 de enero, al caer la noche, procuraba dejar bien a la vista los alimentos, si, pero aún más mis absolutamente todos pares de zapatos. No quedaba ni uno dentro del placard. Como si a más cantidad de zapatitos más cantidad (o mejor calidad) de regalos.


Mis viejos, que se levantaban a oscuras en medio de la noche para depositar los paquetes, me han confesado que solían tropezarse con mis zapatos regados por el living. Debían guardarse los insultos para sus adentros.

Yo creo que ampliaron el departamento y me concedieron una habitación cuando se cansaron de cosas como esta…


Un día como hoy, 20 años atrás, recibía mi primera bicicleta. Esa rosa y negra, con la cara de Minie Mouse en el frente. Esa tres rodados más grande que solo podía usar con rueditas. Esa que recién 3 o 4 años después, cuando me quedó oficialmente chica, pude usar para aprender lo que dicen que nunca se olvida.



Feliz día de Reyes para todos. Espero que les hayan traído lindos regalitos.

Yo dejé agua y pastito, pero Mía se levantó de madrugada con sed y el pasto lo usó para purgarse. Creo que debe ser por eso que no me dejaron nada. Y estoy analizando si el regalito del balcón es la purga de Mía o la venganza del camello…

jueves, 30 de diciembre de 2010

Qué foto?

Con ustedes ya no tengo secretos.
Si me borro por unos días es fija que ando alterada y eso me trauma.
Pero aquí me hago presente para documentar qué estuve haciendo mi fin de semana navideño.


Arrancamos con la realización de mis más famosos pan dulces artesanales. Sin falsa humidad, me salen bárbaros!!! Nada de la asquerosa fruta abrillantada. Lleva otra cosa, pero como buen chef que soy, no revelo secretos...


La ola de calor me obligó a tomar una siesta en la hamaca paraguaya con Mía. El problema surgió cuando llegó Charly y se quiso subir con nosotras. Conclusión: ésta es la última foto de la hamaca. Se cortó lo soga y nos fuimos derechito al piso. Tengo 2 chichones y Charly un moretón. A Mía, que estaba a upa, lógicamente no le pasó nada. A Charly lo pongo a dieta a partir del 2 de enero...


Y llegó la noche buena... A las 12 clavadas Charly trajo los regalos. Mi mamá y mi suegra ligaron un colgantito cada una, comprado por mi. Mi viejo medias, de esas caras e imposibles de conseguir y con las que tanto hincha. Charly una bermuda y una remera. Y yo dos remeritas y un vestidito. Qué qué es esta foto? El regalo de Mia! Una caja navideña perruna, llena de chiches, orejitas, huesitos, bombones y demás. Aquí Mía enloquecida queriendo agarrar todo junto. Un chichito ya lo rompió y no hace más ruidito. Menos mal...


Y para cerrar nuestro fin de semana -siendo que la noche anterior debido a la maldita pirotecnia mi pobre princesa sufrió como una condenada- la mimamos un montón. Y aquí una prueba de ello.


Espero que les hayan gustado mis postales navideñas.
La semana que viene les muestro fotos de este finde que se viene.
Con Charly nos vamos a pasar año nuevo a una quinta con amigos. De ahí seguramente traiga un montón de postales de nuestra diversión y/o borrachera. Siempre y cuando consigamos nafta para viajar, obviamente!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Amor de Madre

Puedo decir que a un año y moneditas de haberla conocido, ella me cambió la vida.
Me da amor a diario, sin importar mi estado de ánimo. Si estoy triste llora conmigo, cuando estoy contenta solemos bailar. A veces dormimos abrazadas la siesta, salimos a pasear todos los días. Nunca me voy a dormir sin darle un beso y cuando suena el despertador se levanta primero para ayudarme a despertar. También me sacó algunas manías de limpieza absurdas. Su papá y yo la amamos, porque aunque no la engendramos ni la parí, es mi hija. Yo lo siento así y ella sabe que soy su mamá. A veces creo que un día va a empezar a hablar. Otras me convenzo de que no sabe que es un perro. Qué más da? Nosotros tampoco lo sabemos!


[Esto es un extracto de un comentario que hice yo misma en un blog amigo, hablando sobre Mía. Solita y sin incentivos me emocioné. Porque la amo así, tal como es. Y lo comparto con ustedes.]

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Estoy insistente, lo se. Pero tenemos tiempo hasta el 22 para votar en Oblogo!
Prometo que prontito dejo que hinchar con eso. Mientras, bánquenme y sigan votando.
Gracias totales!!!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Bomberos

Recuerdo que una vez, teniendo unos 7 u 8 años, estábamos con mi mamá en casa cuando tocaron el timbre los bomberos. Solicitaron que evacuemos el edificio inmediatamente ya que unos pisos más arriba se estaba produciendo un incendio. Recuerdo que me asusté, y mi mamá me dijo que no me preocupe, que nos pedían que saliéramos por prevención, y que si hubiera algún peligro concreto lo habríamos notado antes que ellos llegaran. Le pregunté qué debía agarrar y ella dijo que nada. Solo tomó las llaves y yo atiné a llevarme conmigo mi muñeca preferida. Estaba nerviosa y con miedo y me extrañó la serenidad con que mi vieja se tomó la noticia. Llaves en una mano, su hija en la otra y para abajo nomás!

Cabe aclarar que nada pasó. Habremos estado media hora en la vereda hasta que nos permitieron volver. Ni siquiera recuerdo haber visto humo.
Pero ese insignificante hecho me quedó grabado en la memoria. Y no puedo evitar preguntarme frecuentemente que objeto llevaría conmigo si tuviera un minuto para salir de mi casa, sin la certeza de que al volver todo estuviera en las mismas condiciones.

Pienso que hoy por hoy bajaría la térmica por precaución, agarraría a Mía y a mi mac y saldría del edificio tal como me encontrase en ese momento.

Ustedes, si tuvieran solo un instante para tomar algo de su casa e irse, qué objeto elegirían?

lunes, 13 de septiembre de 2010

Rdo. de Azul

Una imagen...



... vale más que mil palabras.


Por eso, solo dos: Los amo!


[Y como esta, me traje varias postales de Azul y unos cuantos recuerdos hermosos de un fin de semana con mis amores.]

lunes, 6 de septiembre de 2010

Dónde estoy?

Dónde estoy?
Me duele el cuerpo… Mucho.
Estoy desorientada. Veo caer gotas de sangre. Me cuesta pisar bien, estoy rengueando.
Qué pasó? Tengo miedo. Corrí mucho y ahora no se regresar.
Dónde esta mi mamá?

Voy a caminar una cuadras por acá a ver si la encuentro…
No, no está. Y si voy para allá?

Me estarás buscando mami?

Miro a la gente pasar. La mayoría me ignoran, otros ni siquiera me ven. Mejor me escondo, tengo miedo que me lastimen.

Está cayendo el sol y todavía estoy perdida.
Nunca estuve sola en la calle, no se para dónde ir.
Ya tengo hambre, sed y frío.
Quisiera estar en mi camita, jugando con mis juguetes, recibiendo mimos de papá.

Ya es tarde, está todo oscuro. Las luces de los autos me encandilan. Intento cruzar las calles y a veces no lo logro. Solo recibo bocinazos y algunos insultos de los conductores. No se dan cuenta que estoy perdida? Que tengo miedo? Debo cruzar, entonces, corriendo. Se me acelera el corazón.

Uy que lindo nene… Querrá jugar conmigo?
Su mamá me esta mirando. Se me acerca, me habla con cariño. Veo que habla con su marido, pero no entiendo qué dice. Él también se arrima y me hace un cariño.
Me piden que los siga, y eso hago. Me dejan entrar en su casa, me acarician, me dan agua y comida. Juegan conmigo y me prestan un lugarcito donde dormir.
Que suerte la mía! No voy a pasar frío en la calle esta noche…

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Me despierto y no se dónde estoy. Me cuesta recordar que fue lo que pasó ayer, pero los dolores me traen a la realidad impidiéndome caminar derechita.

Ellos están mirando la tele, entonces me acerco.
De repente, en esa pantalla brillante, aparecen mamá y papá.
Son mamá y papá! Están ahí!
Papá habla con un micrófono en la mano y mamá llora. Ambos sostienen fotos mías.
Mami no llores, estoy acá, venime a buscar…


Veo movimientos en la casa. Hablan por teléfono, se apuran en buscar abrigos, están a las corridas. No termino de entender… Me agarran y me suben a un coche, no se a dónde vamos…

Pocos minutos después nos bajamos del auto y entramos a un lugar extraño, nunca estuve aquí. Escucho varios perros ladrar, muchas personas hablando, dónde estoy?

Delante mío hay una puerta cerrada. Escucho una sirena sonar y la puerta se abre, dejándome pasar. Dos pasos al frente y escucho una voz familiar. Es mamá gritando mi nombre! Saltó de la tribuna al instante estaba a mi lado.
Que lindo verte mamá, te extrañaba! Papá la sigue también corriendo y me abraza.
No lloren, acá estoy, temí no verlos más…


Mamá y papá están contentos. Abrazan a la familia que me encontró y les agradecen. Todavía emocionados hablan delante de un micrófono que Raúl Portal pone delante de ellos. Todos en el estudio lloran con nosotros, muchos se acercan y nos felicitan.

Yo me vuelvo a casa con mis papis, pero hay otros perritos que como yo se perdieron y todavía no encontraron el camino de vuelta.

Soy una perrita con mucha suerte, pienso, antes de quedarme dormida en los brazos de mamá en el asiento trasero del auto de papá…

lunes, 23 de agosto de 2010

Romeo

La semana pasada Romeo apareció lastimado.

La historia de Romeo es un tanto triste, pero tiene un final feliz.
Lo conocí hace varios meses, en un celo de Mía, cuando empezó a seguirnos por la calle y se quedaba en la puerta del edificio haciendo guardia.
Un día le hice un mimo, otro lo saludé y al tercero ya me siguió hasta el trabajo. Descubrí dónde vivía, a la vuelta de casa en una casita hecha con maderas para cubrirlo de la lluvia. Empecé a llevarle comida, agua fresca y leche. Era imposible salir a la calle, porque se me paraba en dos patas y me pedía mimos llorando, entonces me quedaba un rato jugando con él. Le saqué fotos y lo publiqué para su adopción…
Una semana más tarde le conseguí hogar. Mi vecino Luis, de 85 años, quería un compañerito a toda costa ahora que por fin se había deshecho de su cuñada, una vieja de mierda que odiaba a los perros. Pero Romeo compartía su morada callejera con una amiguita: Chicha. Entonces había que encontrarle también a ella un hogar.
Cuando instalamos a Romeo con su nuevo dueño, Chicha quedó sola, deprimida, dejo de comer y no hacía otra cosa más que llorar. Romeo se escapaba para estar con ella, y llegamos a la conclusión que había que darlos juntos en adopción. Hablé con mi vecino y le ofrecí conseguirle otro perro ya que asumí que no podría hacerse cargo de los dos. Luis se puso triste y me pidió que no le quite a Romeo, entonces llegamos al acuerdo de que tendría a Chicha también por algún tiempo hasta encontrarle un hogar. Días más tarde, el viejo estaba tan encantado con los perros que decidió quedarse con ambos. Y yo los veo todos los días, cuando paseo a Mía y me vienen a saludar. Están felices, comidos y duermen calentitos todas las noches.

La semana pasada Romeo volvió a hacer guardia en mi edificio a causa del primer celo de una perrita vecina.
Una mañana, cuando me iba a trabajar, me extrañó no verlo. Me cuenta el portero que el viejo lo metió adentro porque estaba lastimado, que probablemente se había peleado con otro perro… mmm
Al volver del trabajo le cuento a Charly y fuimos a verlo. Tenía las costillas hinchadas y le costaba caminar, entonces lo subimos al coche y lo llevamos al veterinario.
Pobre santo, estaba muerto de miedo pero se porto como un duque. Lo revisaron y no tenía costillas fracturadas pero estaba dolorido. Le pusieron suero, glucosa, antiinflamatorio y antibiótico. El diagnóstico? Alguien le pego una patada.

No tengo la certeza de quién fue, pero es evidente que vive en el mismo edificio que yo. Me gustaría encontrármelo cara a cara, para primero escupirlo, luego gritarle todo lo que merece escuchar, después patearlo de la misma forma que él hizo con Romeo y por último, cobrarme lo que me salió el chistecito en la veterinaria.

La gente es muy hija de puta. Cuesta mucho sacrificio sacar a un perro de la calle, conseguirle un hogar, hacer un seguimiento. Todo eso cuesta tiempo, ganas, energía y dinero, para que un reverendo hijo de puta se de el gusto (?) de pegarle una patada porque le moleste que el pobre bicho esté paradito en la puerta. Y ni hablar de lo que habrá sufrido ese perro en la calle y sin embargo es un dulce de leche…

Cada día me convenzo más:
Más conozco a la gente, más amo a los perros.


jueves, 12 de agosto de 2010

Muy así...

En esos días, sensible al extremo, todo me toca hondo.

Llamadas frecuentes y besos por celular. Abrazos eternos cuando llega a casa. Se me acelera el corazón de tanto que lo amo. Quiero hacerle un mimo a su alma, medio escurrida por una mala nueva. Lo consuelo diciendo que ahora está mejor. Llego a la conclusión que no creo en un dios que nos separe, y si hay vida eterna, la habrá también con ella. Zusi bella, en un cielo de pastos verdes y nubes con forma de botellas para mordisquear.

También me tira el cordón umbilical, y estoy pendiente de ella. Hubiera dado un brazo para que no sufra. Me angustia imaginar como sería mi vida si ella ese día se hubiera ido. Trato de pensar en otra cosa porque el nudo en la traquea no me deja respirar.

Hay noticias que me roban sonrisas, como la de Lina. Reuniones programadas que dan motivo al día. Cruzada de dedos con fuerza, hasta el calambre, para que Mía no destroce (de nuevo) la casa. Y un estreno, mi lavarropas.

Yo creo que me faltan los ruleros.
Ahí si, que pañuelo en mano, me siento a ver la novela de la tarde...

lunes, 26 de julio de 2010

Update

Poniéndome al día con los últimos acontecimientos de mi vida les cuento que la picada fue todo un éxito. Y adjunto foto que lo demuestra. El problema fue cuando tuvieron que irse, ya que conseguir un taxi fue imposible. Terminamos esperando a Charly que se había ido con el auto y llevamos a las chicas a la casa de Isa, quien generosamente brindó hospedaje a Lina. By the way, vale mudarse más cerca querida!



[Lina estaba sacando la foto... No tenemos foto de la picada completa y las tres juntas, sepan disculpar, había hambre...]


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El viernes fue el cumple de mi hija. Si señores, mi princesita Mía cumplió su primer añito, pero una semana movidita me impidió realizar grandes preparativos. Por lo que clavamos una vela en medio de un bizcochuelo y le cantamos 3 veces el feliz cumpleaños. Su regalo, una nueva camita (compra obligada porque destrozó la anterior) estará lista para mediados de esta semana.




[Mía soplando la velita con mamá. Papá es el fotógrafo]


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Luego de soplar velitas y llenarla de besos, partimos para el cumple del primo de Charly. Supusimos que sería una noche tranquila y terminó siendo de las mejores fiestas que he tenido. En un ph antiguo de Almagro se concretó una pequeña reunión de las Naciones Unidas. El 90% eran artistas. Una alemana, un francés, un mexicano, un italiano, un austríaco y algunos argentinos dieron marco a una reunión más que divertida. Me sacudí un poco la modorra de la rutina, tomé bastante y me acosté más tarde de lo usual. 10 puntos! Bonus track, pude practicar inglés y recibí muchos elogios por mi nivel.

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El fin de semana me tocó encargarme un poco de la cocina. Llené el freezer con suficiente comida como para olvidarme por dos semanas y terminé mi día preparando por primera vez en mi vida pastel de papas. Me salió riquísimo, pulgares arriba!



[Venus, no me olvido de vos. Gracias por la invitación especial!!! En estos días estaré cumpliendo con la posta que me dejaste en tu blog.]

lunes, 7 de junio de 2010

Así No!

A mi no me molesta limpiar. De hecho tengo una pequeña rutina cuando limpio. Me gusta hacerlo sola, con música y por más que se me arruinen las manos disfruto luego de ver la casa reluciente. Comprenderán que lo de reluciente con Mía dura poco, pero ya estoy acostumbrada y no lloro más cuando encuentro pelos en el sillón.

Ahora, de ahí a terminar de limpiar la casa, irme al cine con las chicas y volver 4 horas después para encontrarla patas para arriba, todo sucio, cosas tiradas por todos lados y lleno de pelos es demasiado.

Encima los pelos no eran de Mía, sino de Charly, que me recibió con la noticia que intentó cortarse el pelo y no pudo, así que yo debía arreglar el desastre de su cabeza. Por supuesto que mi corte no le gustó y recibí insultos mientras se sacudía repartiendo más y más pelos por doquier.
El baño quedó impresentable.
Y como broche de oro, se rompió un caño.


Chicos, así no!

Como diría la Chiqui: así no!!!

miércoles, 7 de abril de 2010

My kitchen phobia

Si hay algo que me gusta hacer es cocinar.

De todas las actividades hogareñas es la que más disfruto. Me encanta hacerlo con una copa de vino cerca, con música de fondo que me haga bailar mientras pico cebolla, o con la tele de fondo. Sueño con esas cocinas enormes, con hornos grandes, mucha mesada y la alacena llena de mini-electrodomésticos, un ventanal enorme que de preferencia de a un jardín. Y si de pedir se trata, sería ideal que el jardín cuente con pileta. Me imagino batiendo huevos, con la brisa de afuera entrando por las ventanas, moviendo las cortinas y haciendo contraste con el calor del horno. Si hago un poco de fuerza puedo ver a Mía corriendo en el pasto, persiguiendo pajaritos.

Me gusta cocinar todo tipo de cosas. Cuando vivía con mis viejos solo tenía vía libre para expresarme con los postres, ya que mi mama es un poco celosa de su espacio y a mi viejo no le gustan los inventos cuando de comida se trata.
Una vez en mi nuevo hogar, los postres quedaron para ocasiones muy especiales, y las comidas gourmet le tuvieron que hacer un lugarcito a las básicas preparaciones frezzables: milaneses, empanadas, tuco, etc.

Por un tiempo la cocina me desilusionó. Me fastidiaba mucho pasar tanto tiempo limpiando un pecceto para milanesas que después solo servirían para salir del paso, empezó a darme asco tocar la carne cruda (todavía me da) y lo peor: todo me salía mal. Comida con mucho condimento o sin gusto a nada, algunas cosas medio crudas y otras demasiado tostadas, porciones exageradas o aptas para un obeso en recuperación.

Siguiendo los consejos de mi amiga Lina, volví a los sabores básicos, a condimentar poco, a preparar platos simples. De a poco, fui incluyendo algunos condimentos, sacando otros, mezclando sabores y de esa forma encontré (y sigo encontrando) las combinaciones que más nos gustan a Charly y a mi. La cocina y yo nos amigamos.

Pero hay algo de lo que no puedo escapar, que no puedo evitar. Algo a lo que le presto especial atención y dedicación y sin embargo me sigue pasando. Cada vez que viene alguien a comer a casa yo quemo la comida. Paso horas encerrada preparando algo especial para homenajear a mis invitados y cuando lo llevo a la mesa parece que pase la tarde depilándome o viendo a Rial mientras dejaba la comida carbonizarse en el horno. Me desarmo en disculpas y excusas, que por lo general son bien recibidas y me insisten en que no me preocupe, pero yo se que para sus adentros piensan que soy una inepta. Y tienen razón!

En fin, creo que voy a empezar a pedir una grande de muzza cada vez que venga gente porque le estoy descubriendo un montón de beneficios: puedo efectivamente pasar la tarde depilándome, no me mato cocinando como una esclava y por ende no me canso, puedo hasta dormir una pequeña siesta, si la comida no les gusta no me hago problema ni me siento culpable porque no la hice yo. Y sobre todo, cuando el chico del delivery toque timbre mis comensales se verán obligados a abonar la mitad. El negocio es redondo. Yo pongo la birra, vos traete el postre que "El Globito" nos alimenta.

De esta forma, dejo mis inventos culinarios para la intimidad, para deleitar a Charly y luego obligarlo a lavar los platos y para, por qué no?, cocinar en bombacha el día que se decida a regalarme ese delantal que tanto le pido. Y de ser posible, combinarlo con el gorrito.

miércoles, 17 de marzo de 2010

La respuesta del año

Estas muy flacaaaaaaaaaa! ¿Cómo haces?


Muy bien señoras y señores. Después de escuchar esta misma frase una y otra vez hasta el hartazgo, les paso a contar qué es lo que hago para estar taaaaan flaca

(ojo, porque es una receta infalible, 100% efectiva, que te deja chupadita en un par de meses)


Señorita lectora que querés bajar unos kilos:


1- Primero que nada tenés que hacerte mala sangre por todo. Tenés que angustiarte. Eso siempre y cuando la angustia te cierre el estómago, como es mi caso (sino, no sigas leyendo que es al pedo)


2- Después tenés que volverte una loca psicótica de la limpieza. Rasquetear mugre de rincones es lo mejor para unos bíceps firmes. Consejo, practicá con la izquierda porque a mi ya me quedaron desparejos de limpiar siempre con el mismo brazo.


3- También es sumamente importante que te guste cocinar. No hay mejor quitahambre que ver la comida cruda. A parte, cualquier pavadita te lleva 1 horita de preparación, y en ese tiempo se te va el hambre.


4- Existen también dos adicciones importantísimas a la hora de perder peso: el mate y el cigarrillo. El primero es la compañía diaria, no puede faltar y quita el hambre. El segundo es más que nada compañero del stress. Si querés bajar de peso, no es momento de dejar de fumar.


5- Es también muy efectivo tener alguna mascota que pasear a diario, y que su recorrido implique ir tironeando permanentemente. (Si no sabés limpiar con la izquierda, pasea a tu mascota con esa mano y compensas un poco)


6- Tener un trabajo a 12 cuadras de tu casa y ningún medio de transporte que te lleve es la solución para las caminatas diarias que todo dietólogo recomienda. Contar ida y vuelta, por supuesto.


7- Indispensable es ser lo suficientemente vaga como para querer en una sola salida hacer todas las compras. 3 bebidas en los chinos, 1 leche, y demás cosas que pesen sumadas a 2 kilos de tomate, 3 de papa y una lechuguita en la verdulería aseguran una caminata con algo de peso extra para fortalecer las piernas. Ni hablar si venís haciendo equilibrio con un maple de huevos en la cabeza.


8- Un hígado delicado ayuda a mantenerte a distancia media con el alcohol. 2 vasos de cerveza y 2 de vino tinto por fin de semana es el límite que tu hígado soportará.


9- Tener un presupuesto limitado para compras de indumentaria colabora en las caminatas de los fines de semana. Si tu presupuesto es nulo como en mi caso, podes hacerlas igual acompañando a alguien más afortunado en sus compras. Volver con las manos vacías genera la angustia que menciono en el punto 1.


10- Y por último, si después de todo eso te queda algo de ganas, un poco de sexo fortalece glúteos y abdominales. Debería estar primero, no?



Espero que mi receta les sirva a quien desee bajar unos kilitos, pero ojo, que tiene sus contras:

• Te preguntan permanentemente si estás enferma

• La ropa te queda grande (considerar aquí el punto 9)

• Te dicen que te queda feo, que se te ven los huesos

• No podés donar sangre


Pero eso si, una vez que cumplís con todos los ítems, podes comer lo que quieras, la cantidad que quieras y las veces que quieras!!!


Nota: nada de esto es hecho con el propósito de bajar de peso, simplemente es mi vida.

jueves, 4 de marzo de 2010

Planificación anual

En el 2009...
• Viajé en avión por primera vez
• Conocí el sur
• Me fui a vivir sola.
• Al poco tiempo se vino Charly y comenzó la convivencia
• Terminé de cursar en la facultad
• Cambié un laburo horrible por uno mucho mejor
• Adoptamos una perrita
• Bajé 3 kilos
• Me compré el primer autito.

Para el 2010 quiero huevos y arroz.
Vos fijate!

lunes, 1 de marzo de 2010

Una de cal, una de arena

Hace rato que no posteo un poco por vaga y un mucho porque han sucedido varias cosas merecedoras de mi descargo y no se por cuál empezar.

Pero vamos a nivelar un poco el universo, con una de cal y una de arena.

Me chocaron el coche.
Mía ya no duerme más en mi cama.


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Ambas cosas fueron efecto de nuestra decisión de irnos unos días a la costa:

Salimos con lluvia torrencial que nos impidió llegar más lejos que a Caballito, que nos hizo desviar y nos cruzó en el camino con el señor desdentado dueño de la F100 que lastimó a Tito, y nos obligó a volver al hogar y emprender viaje al día siguiente.

De ésta misma decisión se decantó dejar a Mía con mis viejos, a quienes aparentemente obedece más que a nosotros y supieron quitarle la costumbre de dormir en la cama.

miércoles, 27 de enero de 2010

Maldito mundo desigual

No tengo ideologías comunistas, es más, mi forma de pensar se podría acercar más al capitalismo. No por los millones que gano al mes, sino por el concepto de esfuerzo para la superación, el saber que si tenés algo es porque te rompiste el culo y te lo ganaste y no porque te lo regaló el estado. Igual reconozco que hay un dejo de idealismo en mi concepto…


En fin. A mi no me quita el sueño la lucha de los piqueteros, es más, me molesta e indigna. No me mueve un pelo que las villas estén llenas de niños porque considero que la gran mayoría de sus padres esta ahí porque quieren. Y tienen media docenas de hijos al año un poco por falta de educación pero sobre todo porque les conviene. Y sino averigüen cuanto paga la turra de Cristina por cada hijo, con mis impuestos y los tuyos obviamente.


Tampoco me afecta el hecho desigual de ser una laburante, que todo le cuesta el triple que a la mayoría, no tuvo la suerte de nacer en cuna de oro y siempre la peleó de abajo, y aparentemente lo seguiré haciendo. No me perturba que mientras haya gente que viaja por el mundo yo no llegue a fin de mes. No me siento menos que los que comen semanalmente en Puerto Madero, ni que los estudiantes que los padres bancaron la carrera, ni a los que les regalaron un coche con el primer 8 que se sacaron. Ni siquiera, con este calor, me siento menos que los que veranean en Punta. Al contrario, mi sacrificio me da una sensación gratificante de vez en cuando, que me hace recordar los padecimientos propios y familiares que me pusieron donde estoy.


Lo que me trastorna, me frustra, me amarga la vida es la desigualdad de los que no la merecen. Y hablo de los animales, sobre todos los perros.


Ya es sabido que los amo con locura y dediqué un post entero hablando de ellos. Desde que decidí adoptar a Mía se reforzó no solo mi amor hacia estos fieles compañeros sino mi espanto ante seres humanos? que los desprecian y maltratan. Camino por la calle y cada vez veo más perritos sucios, flacos, solos, tristes. Y si tengo la mala suerte que me siga alguno llego a casa llorando de impotencia. Ahí pienso que me encantaría tener una casa grande con terreno para albergar a todos esos bichitos que me cruzo en el camino y darles el amor que se merecen.


Lo peor del caso es que la gran mayoría de esos perritos no nacieron en la calle, sino que alguien los adoptó seguramente en alguna plaza, los llevó a su casa, jugó con ellos, y luego se aburrieron, dejaron de prestarles atención hasta que decidieron abrir la puerta de su casa y sacarlos para siempre de sus vidas. No me entra en la cabeza que alguien pueda hacer eso, pero evidentemente pasa y mucho.


Yo vivo en capital, pero en una zona de muchas casas bajas y pocos edificios. Ésta zona tiene un aire a provincia que me encanta, me hace recordar al barrio donde teníamos la quinta… Y aclaro esto porque fue cuando me mude a este barrio que empecé a cruzarme con 3 o 4 perritos por cuadra, y ni hablar de la docena de gatos que vive en el jardín de mi edificio.


El lunes apareció en la puerta de mi casa una perrita hermosa, con los ojos amarillos más profundos que vi en mi vida. El primer día me hice la tonta, como trato de hacer siempre, sino no se puede vivir. Ayer ya le bajé comida y agua e intenté acercarme a ella, pero no lo conseguí. Está muerta de miedo pobrecita, no ladra, no molesta, según el portero no come tampoco. Charly no me dejo entrarla, y en el fondo tiene razón, no me puedo hacer cargo de todos los perros con los que me cruzo. Estoy destruida. No puedo explicar en palabras los ojos hermosos de esa perra, por eso adjunto foto. Me encantaría encontrarle un hogar, que sea feliz y reciba el amor que todos estos perritos se merecen. Se nota que ha sido abandonada, y hasta tuvo cría hace poco, motivo más que probable de su abandono.


Y ayer, después de bajarle comida, le decía a Mía llorando “que perrita afortunada que sos eh” y es verdad. Mía es cruza de cruzas, su propia madre fue recogida de una plaza donde la habían dejado abandonada al nacer, junto a la abuela de Mía. Ella podría estar ahora corriendo la misma suerte. Me duele esa posibilidad, pero más me duele saber que somos muchos los que adoptamos bichichos pero no los suficientes. Me duele ver los que no corren con la misma suerte, los que no tienen agua fresca en estos días de calor, ni cobijo los días de invierno, los que no reciben amor.


Esa es la desigualdad que me aniquila, la de los que no la merecen, la de los que si les dieran una oportunidad llenarían la vida de sus dueños de amor, besos, cariños y juegos. Solo quien tiene un amigo incondicional sabe de lo que hablo.



Pd: Si alguien sabe qué puedo hacer por esta belleza, escriba un post y deje su mail por favor! Gracias!

domingo, 24 de enero de 2010

Debo mutilar a mi hija?

Hace unos días que Mía venía estando rara. Mmmm me la estaba viendo venir y me quería hacer la tonta. Salíamos a la calle y los perros la seguían. Yo por las dudas los echaba… Pero si es una nenaaaaa!!!


Bueno, ya no más, mi hija se hizo señorita. Entro en celo ayer, el día que cumplió 6 meses y a mi se me presentan los siguientes problemas:

1) Hay que cuidarse cuando la saque a pasear, si es que puedo sacarla

2) Hay que castrarla


El primer ítem presenta un riesgo de un embarazo no deseado, pero además implica que si no la puedo sacar a la calle tendrá que hacer sus necesidades en casa. Un gran problema de limpieza y un retroceso en su aprendizaje…


El segundo conlleva un dilema moral. Castrarla implica quitarle los órganos reproductores femeninos y no puedo evitar preguntarme: Me gustaría a mi que me saquen alguna parte de mi cuerpo? No, a lo sumo el apéndice. Y me gustaría que me quiten los únicos órganos que diferencian a los machos de las hembras? Nooo! Menos que menos!


Entonces me cuesta horrores tomar la decisión de hacerle a Mía lo que no me gustaría que me hagan a mi. Yo se que es más sencillo para todos castrarla, que según dicen se evitan tumores y problemas futuros, pero no me puedo sacar de la mente que lo pongan como lo pongan no deja de ser una mutilación.


Tarde o temprano lo voy a tener que hacer, aunque me parta el alma. Pobrecita…

Asi que mejor me voy haciendo a la idea.


Me ayudan a convencer a mi super-yo?


Pd: Si alguien considera que no debo mutilarla, por favor exprese su idea también.

viernes, 15 de enero de 2010

Los encuentros con la farándula cuestan caros

Este título no tiene nada de retórica.


Ayer tipo 8 de la noche surgió una de esas salidas entre semana que a mi me encantan: algo no planeado pero avisado lo suficientemente antes como para que me haga la idea que voy a ir dormida al laburo al otro día. Me llama Charly y me cuenta que su profe de batería iba a tocar esa misma noche, si tenía ganas de ir.


Más allá de que me encanten estas salidas no programadas también me gusta el jazz entre semana, así que ahí fuimos.


Agradecí a todos los santos tener auto. No me hubiera ido un jueves hasta Chacarita en bondi ni de casualidad, ya estoy vieja para esos trotes.


Llegamos y nos encontramos con un bar de mala muerte, una fonda de barrio media destartalada: sillas y mesas rotas, bichos alrededor de las luces y ni hablar del baño. Pero yo estaba de buen humor y todas esas cosas que suelen molestarme mucho ni me inmutaron.


Cuando nos sentamos vino la moza con la carta en la punta de la lengua. Entiendase, no había carta. Ella repetía rapidito y de corrido los platos disponibles y uno debía hacer el esfuerzo por tentarse con algo de esa lista unisona.


- Picada tenés? - preguntamos después de escuchar la lista.

- Si, pero no de fiambres. Son albondigas, tortilla y tarta.

(The what?)

- Ahhh y pizza?

- No, sólo comidas caseras.

- Ok, traenos dos peccetos y una Stella. (más tarde pedimos la segunda)


Con Charly estabamos en postura novios. Nos besabamos, charlamos un monton, nos dijimos cosas lindas y también hablamos de temas profundos. Aparentemente la monotonía de la vida cotidiana no da mucho lugar para ese tipo de conversaciones. Si en cambio para las peleas.


En fin, cuando empezó el show lo escuchamos atentos y sólo hablábamos para hacernos comentarios sobre la música, los instrumentos, los solos de cada uno, y demás temas relacionados. Hasta que Charly me dice: Viste quién está ahí? Giro mi cabeza y lo veo. Nooo, Alejandro Dolina!!!


No soy cholula, pero al tipo lo admiro.


En el break de los músicos salió afuera para que su grupo pudiera fumar. Estaba ahí, a metro veinte de mi mesa, de espaldas, y yo buscando el momento para saludarlo mientras mi novio me decía que no lo joda. Lo analicé y dije tiene razón, y desistí.


Y en ese momento se da vuelta. Me mira. Le sonrio.

- Hola, cómo estás?.

- Bien - responde.

- Te puedo saludar?

- Si, dale.

Se acerca y me da un beso.

- Disculpá, no te quería molestar.

- No hay problema, cómo te llamas?

- Ela.

- Mucho gusto - Y recien ahí lo saludo a Charly.

- Te molesta si nos sacamos una foto?

- No, dale.

Y ahí lo abracé, me abrazó y quedamos inmortalizados en el celular de mi novio. Le agradecí y se fue.


Me quedé satisfecha. No tanto por el encuentro sino porque se dio y se notó que lo admiro pero no quería joderlo. Un bohemio escuchando jazz a una mesa de distancia. Un groso, super buena onda.


Cuando vimos el reloj decidimos que era suficientemente tarde y mejor nos ibamos. Pedimos la cuenta y la moza sin dudar dijo: Son 120 chicos. THE WHAAAAT?


Tuvimos que sumar todo lo que nuestras billeteras contenían para llegar a esa suma. Por supuesto que no dejamos propina. Ahí nos enteramos que la cerveza estaba 25 pesos y haciendo cálculos básicos dedujimos que cada plato de comida costaba 35.


Nos cagó la noche. Todo el viaje de vuelta a casa lo utilizamos para analizar cómo un bar de mala muerte cobra 35 pesos un plato con 3 rodajas de pecceto y media papa. Y ni hablar de que cobren la cerveza a precio Las Cañitas. Hola, estabamos en Chacatita frente al cementerio. Concluimos que pretendieron en una noche salvar el mes. Pero igual considero que merecen la quiebra. He dicho.


Es increible. Cuando menos plata tenés más gastos inesperados surgen. Y ni hablar de la lluvia del domingo que nos hizo desperdiciar los 76 mangos de la entrada a Parque Norte sin siquiera haber tocado la pileta… Y para colmo de males hoy tengo que llevar a Mía al veterinario.


En breve me verán haciendo malabares en los semáforos. O limpiando vidrios. No tiene una monedita, Don?