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jueves, 23 de diciembre de 2010

Felices Fiestas

lunes, 31 de mayo de 2010

Cómo eludí mi bajón dominguero

En este fin de semana extrañamente corto y encima medio lluvioso (medio porque llovió la mitad del finde, je!) me pintó el bajón dominguero que hacía rato no aparecía. Pero de rebelde nomás vino a hacerse presente el sábado. [Y claro, la piba se encerró a comer y dormir, así cualquiera se bajonea]

Para contrarrestar semejante depre, el domingo por la tarde (considerando que si el sábado fui una morsa llorona, cuanto más sería el domingo al atardecer), me fui con mi vieja de shopping. Entendamos el término shopping como irse de compras ya que detesto soberanamente los centros comerciales. Lugares cerrados, llenos de gente, plagados de infantes ajenos y donde para colmo de males no se puede fumar. Eso para mi no es paseo. Y ni hablar de los precios…

Decía, me fui de compras. Pero esta vez lo que quise vestir fue mi casa.
Así que tarjeta CMR en mano, la hice mierda en Falabella Home.

Ya se que Falabella es una especie de shopping, pero la previa caminando por Florida, viendo como los puesteros intentan violar las billeteras de los turistas plagadas de dólares y paseando por una peatonal con música en vivo para mi es un placer.

Y ahí estaba yo, con mi progenitora a diestra (y a veces a siniestra), queriendo comprarme todo. Pero como todo no se puede, me traje un hermoso plumón de dos plazas, con almohadoncitos haciendo juego, y de paso cañazo cambié las almohadas también. Y de souvenir nomás sumé a la canastita unos ganchitos para la cortina del baño (que desde que lo redecoré los anteriores no me combinaban mucho que digamos).

Llegué a casa, feliz, como toda mujer cuando viene cargada de bolsas y los sueños consumistas hechos realidad!

Por supuesto que un día tan maravilloso no podía terminarlo encerrada en la cocina, así que Charly pidió una grande de muzza, y ni siquiera lavé los platos!

Qué se le va a hacer? Soy un ser consumista, pero que bien dormimos anoche sumergidos entre las plumitas…

sábado, 17 de abril de 2010

Es lo que hay…

En los últimos días me contaron una historia (real y atroz) sobre dos amigos versus dos amigas en una noche muy hot y muy danger, que merecía publicarse en mi blog, pero no lo hice.

También pinché una cubierta, en plena lluvia, y mi compañerito junto con mi jefe me la cambiaron. Esperé a Charly para ir a la gomería, porque ni eso supe hacer. Al otro día debí efectuar mi pago con una chocotorta. Era digno de ser relatado, pero tampoco lo hice.

También agarré unos morlacos (pocos a decir verdad) y le cambié la onda a mi baño con cortina y alfombrita nueva. Con lo mucho que amo mi hogar podría haberme sentado a redactarlo pero mmm no, no se me cantó.

El jueves me hice la top y me fui a un desfile, en donde una amiga era una de las protagonistas. Vi pasar frente a mis ojos vestidos de novia y de noche caros y espantosos, fui insultada por una señora que pretendía que me corra porque no la dejaba ver mientras yo hacía malabares para sacar fotos, y descubrí que ser flaca y linda no son condiciones para ser modelo. De hecho, me replanteo ahora cuáles son las condiciones y no encuentro respuesta. Esto por supuesto podría haber significado un lindo descargo, pero tampoco me dieron ganas.

Qué me pasa?
Perdí la motivación?

Hoy este modelo80ypico está particularmente cansada. Pase el día fuera de mi casa, de aquí para allá y si estoy acá sentada es porque no da acostarme a esta hora un sábado y encima sola. Realmente tenía ganas de salir, pero el cuerpo no me respondió. Le dije a Charly que saliera con los pibes que yo me quedaba babeando la almohada.

Y me dije:
- Ela, hoy podrías actualizar tu blog…
- Mi qué? … Ah si, mi blog, ok dale.
Y salió esto. Sepan comprender.

lunes, 12 de abril de 2010

Pequeñas satisfacciones de fin de semana

• El olor a perfumito de lavadero de Tito y la satisfacción de descubrirlo blanco en vez de gris;

• Un jean de calce perfecto, en super liquidación, que vi a penas entré, me probé y en 5 minutos estaba afuera con mi nueva adquisición;

• Un vaso de cerveza siempre lleno rodeada de gente que no conocía, pasándola genial;

• El placard acomodado, con la ropa de invierno abajo, esperando que el frío me obligue a usarla;

• El abrazo de mi ahijada, su olor a bebé y sus carcajadas nuevas en el cumple de mi compadre.


martes, 30 de marzo de 2010

Pies Descalzos

El almanaque, aunque no el termómetro, me dice que estamos en otoño.


Yo detesto el frío. Me pone de mal humor, me dan calambres y contracturas, me visto como una cebolla y tirito de chuchos constantemente. Pero como en el yin yang, todo lo malo tiene algo de bueno y el yin de mi otoño-invierno son los zapatos.


Las botas caña alta, media y baja, las botinetas, los zapatos, los stillettos, las chatitas; con taco y sin taco, de cuero, de nobuk, de gamuza, de charol, y miles de etcéteras. Las vidrieras se llenan de cosas preciosas (mucho más lindas que en verano) y a mi se me cae la baba en cuanta vitrina me muestre la nueva colección.


Por lo general me cago en que todavía haga calor y empiezo a comprar. Arranco la temporada con dos pares, uno del color de la temporada y otro bajo y sin taco, negro o marrón, para andar todos los días. Cuando vamos llegando a agosto, me compro algún otro par que se este liquidando. Ya se que tres pares no es demasiado, pero recuerden que siempre fui una personita de recursos económicos limitados.


Cuál es el problema ahora? Cuál es el trauma del día?

Que mi presupuesto limitado acaba de recategorizarse en nulo.


Estoy conteniéndome, atándome a un árbol, autoabofeteandome para no ir por Santa Fe a chusmear, porque para mi mirar es imposible y siempre termino sacando la Visa. Eso, con las cuotas de mi aspiradora, unos jeans de Charly y el aire acondicionado implicaría que la señorita vendedora me rechace el plástico y pase el verano de mi vida. Que ironía, en pleno otoño…


Lo peor es que ahora todo lo veo en su versión zapatos. Por ejemplo, en este momento Tito esta en el taller. Son 350, me dijo mi padre, y automáticamente pensé que bien podrían ser mis botas negras de uso diario (las cuales tengo que comprar si o si porque regale las del año pasado). Ayer en la reunión de consorcio hablaban de aumentar las expensas y yo me despedía mentalmente de esas hermosas botinetas verdes vi en la Shop.


Encima la gente tiene el tupé de decirme que tengo un montón de zapatos! Vení para acá, escuchame una cosita, te voy a explicar, a) no tengo ningún montón, montón tendrá Madonna, b) regalo zapatos permanentemente, soy una chica solidaria y desprendida, c) lo que pasa de moda no se stockea, hacé de cuenta que no existe, si todavía lo tengo es porque me salió un ojo de la cara y tengo la esperanza que la moda vuelva y d) justo justito ese color que quiero no lo tengo, okey?


Uff, me descargue!

Pero no me siento mejor por eso, no se crean. Ahora mismo, mientras tipeo con mis pies descalzos sobre el puff blanco, los veo tan pequeños, tan desprotegidos, tan desnudos… Y yo sin poder hacer nada por ellos.


Está por empezar el invierno y al parecer voy a enfrentarme al mismo sin el único incentivo capaz de motivarme a vestirme en las mañanas. Estoy condenada a pasar por la estación más cruel de año, la que me obliga a andar doblada de frío y con la cabeza agacha, sin siquiera algo bello cerca del suelo a donde dirigir mi mirada.


Snif, se me pianta un lagrimón, carajo!