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martes, 16 de noviembre de 2010

Tres

Yo me pregunto, hay realmente una ola la casamientos o simplemente el entorno se complotó en mi contra?

No, no, en serio. [Y mientras escribo esto hago un paréntesis para cruzar mis brazos y golpear con el taquito del zapato mientras miro desafiante el monitor.]

En los próximos meses tengo tres (3, tres… TRESSS) casamientos y un sinfín de gente conocida que se casa, aunque no tan cercana como para invitarme. Tres señoras y señores. Tres.

Implican tres vestidos, tres peinados, tres cuentas bancarias donde depositar dinero que NO tengo y si tuviera se destinaría a MI casamiento.

Y cuando protesto y pataleo la gente me tilda de loca, desquiciada y caprichosa. Y la pregunta de rigor no se hace esperar: para qué te querés casar?

Como que para qué? Porque si.
O acaso creen que mi sueño es que empiecen a llamarme “señora”?
O suponen que mi idea de momento feliz es encorsetarme como un matambre en un asqueroso vestido merengue comprado en once?
O tal vez asuman que endeudarme hasta la médula para dar de comer a 100 personas que criticarán el pollo seco es mi definición de felicidad…

Yo me quiero casar básicamente por dos cosas. Porque creo en la institución del matrimonio y porque estoy enamorada.
Después, encuentro cientos de motivos periféricos. Excusas que se decantan de las dos razones primordiales, y que se me van las ganas de explicar cuando escucho la pregunta inquisidora.

Pero por suerte tengo un blog, que habla de mis traumas, donde puedo protestar un poco y quitar algunas piedras de mi mochila. Para poder ponerme mi vestido nuevo, improvisar un peinado e ir a tirarle arroz a mis amigas.

Ojo, que si me pongo optimista concluyo que son tres chances de sacar el anillo y otras tantas para agarrar el ramo eh…

Yo me quiero casar. Y usté?
[si así lo desea, vaya y cumpla su deseo. seguramente lo hará antes que yo.]

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Gente, recuerden que hay tiempo hasta el 22 de noviembre para votar en Oblogo!
Gracias a todos los que se tomaron la molestia de votar (incluso sin gustarles el texto). Parece que varios se engancharon con la merienda, pues entonces sigamos votando que uno de estos días copamos plaza francia con scones y facturas eh!!! Besos y gracias a todos!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Premio Oblogo-Hipotecario

Hace unos meses tuve la honra de salir publicada en Oblogo.
Para este humilde blog que sirve de catarsis a mis pensamientos y sentimientos más ridículos fue una enorme sorpresa la invitación.


Ahora, gracias a ese relato que aquí les dejo como recordatorio, tengo la posibilidad de ganarme el premio Oblogo-Hipotecario.

Habrán tres ganadores, dos seleccionados por un jurado de notables y un tercero elegido por el público.

Como este jurado es precisamente de notables, personas entendidas del tema y experimentadas, no puedo pretender ser seleccionada por ellos. Ergo, apelo a ustedes, amigos bloggeros, a su buena voluntad y a su voto.

Para votar no tienen más que hacer click en el banner que les dejo aquí a la derecha. No se olviden de confirmar su voto por mail. Hay tiempo hasta el 22 de noviembre.

Y como este mundo debe equilibrarse en un dar y recibir, si gano gracias a sus votos debo darles algo a cambio. Se me ocurrieron dos cosas, a ver que les parece mejor.

Opción A: Organizo una mateada general con cositas ricas a mi cargo para festejar si gano.
Opción B: Les ofrezco mi servicio como diseñadora para hacerles un hermoso retoque fotográfico a la imagen que ustedes dispongan.

Qué tal? Les gusta alguna de mis opciones? Estoy abierta a comentarios, así que vayan votando en Oblogo y también aquí a ver que prefieren!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Bomberos

Recuerdo que una vez, teniendo unos 7 u 8 años, estábamos con mi mamá en casa cuando tocaron el timbre los bomberos. Solicitaron que evacuemos el edificio inmediatamente ya que unos pisos más arriba se estaba produciendo un incendio. Recuerdo que me asusté, y mi mamá me dijo que no me preocupe, que nos pedían que saliéramos por prevención, y que si hubiera algún peligro concreto lo habríamos notado antes que ellos llegaran. Le pregunté qué debía agarrar y ella dijo que nada. Solo tomó las llaves y yo atiné a llevarme conmigo mi muñeca preferida. Estaba nerviosa y con miedo y me extrañó la serenidad con que mi vieja se tomó la noticia. Llaves en una mano, su hija en la otra y para abajo nomás!

Cabe aclarar que nada pasó. Habremos estado media hora en la vereda hasta que nos permitieron volver. Ni siquiera recuerdo haber visto humo.
Pero ese insignificante hecho me quedó grabado en la memoria. Y no puedo evitar preguntarme frecuentemente que objeto llevaría conmigo si tuviera un minuto para salir de mi casa, sin la certeza de que al volver todo estuviera en las mismas condiciones.

Pienso que hoy por hoy bajaría la térmica por precaución, agarraría a Mía y a mi mac y saldría del edificio tal como me encontrase en ese momento.

Ustedes, si tuvieran solo un instante para tomar algo de su casa e irse, qué objeto elegirían?