- No insistas, no vamos a tener sexo hoy
- Dale gorrrr, es un ratito nomás
- No jodas, estoy viendo el partido
- Pero todos los días hay partidos ahora!!!
- No entendés que es el mundial? Hacete a la idea que durante el próximo mes va a haber escasez de sexo
- Pero mira que lindo lo que me puse... olé el perfumito, olé, olé
- Si si que lindo, correte que no veo
- Y si te cocino algo rico?
- ...
- Y si limpio, barro y saco a la perra???
- No jodas más, ya te dije que no. Yo hago eso todos los días y vos no me garchas todas las noches. Si no te gusta el fútbol es tu problema querido, pero con el mundial no te metas. Anda, vestite y comprate una birras para el partido de mañana que vienen los pibes...
[Me parece que el día que pedí al cielo un hombre que no le guste el futbol me equivoqué]
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viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Mi Charly
Dicho a los gritos por
Ela
Nació bajo el signo de géminis con todo lo que implica y le hace honor a su contradictorio carácter permanentemente.
Fue el niño menor y lo seguirá siendo toda su vida, porque es caprichoso y un tanto egoísta. Desarmó todos los juguetes que le regalaron, metió mano en la caja de herramientas del padre y a prueba de ensayo y error logró reparar varios electrodomésticos.
Para él la vida es un juego, pocas cosas se toma en serio.
Hablar con él es hablar con una pared de concreto. Discutir es una tarea desgastante. Imposible hacerlo entrar en razón. Transgrede todas las reglas (sobre todo las de tránsito) y cuando se le marca su error retruca diciendo que el mundo está equivocado y él tiene razón.
Todo lo emprende con emoción y la llama de la pasión se le apaga de a poco dejando su objetivo inconcluso.
Es divertido, se ríe todo el tiempo y hace chistes ácidos. Es el padre del sarcasmo. Me hace reír.
Puertas afuera, con suerte me da la mano por la calle. Puertas adentro, me mima como nadie. Me escucha y lo escucho, porque nos encanta charlar y aunque no parezca concordamos en muchos puntos.
Ama su profesión y aunque a veces la sufre es muy capaz. Intenta hacerme entender cálculos matemáticos que nunca comprendo.
Sus palillos de batería se convirtieron en los últimos años en una extensión de su cuerpo y cuando toca se transforma. Es un ser mágico. Y yo su groupie.
Llegó para hacerme la vida más fácil. Porque la pelea a la par mía, porque sufre cuando me lastiman. Porque me defiende y se enoja cuando no reacciono.
Hace planes a futuro conmigo. Tanto, que deja de lado su aversión a las formalidades y planea llevarme al altar para dar el si. Soñamos con los hijos que tendremos, se ríe cuando le digo que quiero una sola y hace puchero cuando menciono el nombre que elegí hace años y a él no le gusta. Hacemos cuentas en el aire para cambiar el auto y el departamento, básicamente soñamos despiertos.
Este es Charly, un ser especial, un diamante en bruto, mi gordo, mi cielo, mi vida.
El que me ama. Al que amo.
El que hoy cumple años.
Felices 27 añitos mi vida.
Te amo!!!

(algún día será tuya)
Fue el niño menor y lo seguirá siendo toda su vida, porque es caprichoso y un tanto egoísta. Desarmó todos los juguetes que le regalaron, metió mano en la caja de herramientas del padre y a prueba de ensayo y error logró reparar varios electrodomésticos.
Para él la vida es un juego, pocas cosas se toma en serio.
Hablar con él es hablar con una pared de concreto. Discutir es una tarea desgastante. Imposible hacerlo entrar en razón. Transgrede todas las reglas (sobre todo las de tránsito) y cuando se le marca su error retruca diciendo que el mundo está equivocado y él tiene razón.
Todo lo emprende con emoción y la llama de la pasión se le apaga de a poco dejando su objetivo inconcluso.
Es divertido, se ríe todo el tiempo y hace chistes ácidos. Es el padre del sarcasmo. Me hace reír.
Puertas afuera, con suerte me da la mano por la calle. Puertas adentro, me mima como nadie. Me escucha y lo escucho, porque nos encanta charlar y aunque no parezca concordamos en muchos puntos.
Ama su profesión y aunque a veces la sufre es muy capaz. Intenta hacerme entender cálculos matemáticos que nunca comprendo.
Sus palillos de batería se convirtieron en los últimos años en una extensión de su cuerpo y cuando toca se transforma. Es un ser mágico. Y yo su groupie.
Llegó para hacerme la vida más fácil. Porque la pelea a la par mía, porque sufre cuando me lastiman. Porque me defiende y se enoja cuando no reacciono.
Hace planes a futuro conmigo. Tanto, que deja de lado su aversión a las formalidades y planea llevarme al altar para dar el si. Soñamos con los hijos que tendremos, se ríe cuando le digo que quiero una sola y hace puchero cuando menciono el nombre que elegí hace años y a él no le gusta. Hacemos cuentas en el aire para cambiar el auto y el departamento, básicamente soñamos despiertos.
Este es Charly, un ser especial, un diamante en bruto, mi gordo, mi cielo, mi vida.
El que me ama. Al que amo.
El que hoy cumple años.
Felices 27 añitos mi vida.
Te amo!!!
(algún día será tuya)
miércoles, 9 de junio de 2010
Si, ya se... Me acordé a último momento!
Dicho a los gritos por
Ela
1.a. Cocinar algo rico para la cena… QUÉ????
1.b. Definir y comprar lo necesario.
2.a. Definir regalo simbólico. Ok, un perfume.
2.b. Ir a comprar el regalo simbólico.
2.c. Procurar que Farmacity lo envuelva. Sino, comprar papel de regalo.
3.a. Preparar torta para el trabajo. De qué?
3.b. Definir ingredientes y comprar lo que falte.
4. Depilarme.
Señores/as, mañana es el cumple de Charly y la idea es sorprenderlo con un regalo simbólico (si les cuento lo que realmente pidió se suicidan con el cordón del mouse), una rica cena y mínimamente estar depilada.
Qué cocino para esta noche?
De qué hago la torta laboral?
Hasta dónde me depilo?
Son muchas preguntas, alguien me ayuda?
1.b. Definir y comprar lo necesario.
2.a. Definir regalo simbólico. Ok, un perfume.
2.b. Ir a comprar el regalo simbólico.
2.c. Procurar que Farmacity lo envuelva. Sino, comprar papel de regalo.
3.a. Preparar torta para el trabajo. De qué?
3.b. Definir ingredientes y comprar lo que falte.
4. Depilarme.
Señores/as, mañana es el cumple de Charly y la idea es sorprenderlo con un regalo simbólico (si les cuento lo que realmente pidió se suicidan con el cordón del mouse), una rica cena y mínimamente estar depilada.
Qué cocino para esta noche?
De qué hago la torta laboral?
Hasta dónde me depilo?
Son muchas preguntas, alguien me ayuda?
lunes, 7 de junio de 2010
Así No!
Dicho a los gritos por
Ela
A mi no me molesta limpiar. De hecho tengo una pequeña rutina cuando limpio. Me gusta hacerlo sola, con música y por más que se me arruinen las manos disfruto luego de ver la casa reluciente. Comprenderán que lo de reluciente con Mía dura poco, pero ya estoy acostumbrada y no lloro más cuando encuentro pelos en el sillón.
Ahora, de ahí a terminar de limpiar la casa, irme al cine con las chicas y volver 4 horas después para encontrarla patas para arriba, todo sucio, cosas tiradas por todos lados y lleno de pelos es demasiado.
Encima los pelos no eran de Mía, sino de Charly, que me recibió con la noticia que intentó cortarse el pelo y no pudo, así que yo debía arreglar el desastre de su cabeza. Por supuesto que mi corte no le gustó y recibí insultos mientras se sacudía repartiendo más y más pelos por doquier.
El baño quedó impresentable.
Y como broche de oro, se rompió un caño.
Chicos, así no!
Como diría la Chiqui: así no!!!
Ahora, de ahí a terminar de limpiar la casa, irme al cine con las chicas y volver 4 horas después para encontrarla patas para arriba, todo sucio, cosas tiradas por todos lados y lleno de pelos es demasiado.
Encima los pelos no eran de Mía, sino de Charly, que me recibió con la noticia que intentó cortarse el pelo y no pudo, así que yo debía arreglar el desastre de su cabeza. Por supuesto que mi corte no le gustó y recibí insultos mientras se sacudía repartiendo más y más pelos por doquier.
El baño quedó impresentable.
Y como broche de oro, se rompió un caño.
Chicos, así no!
Como diría la Chiqui: así no!!!
jueves, 3 de junio de 2010
Diez años después
Dicho a los gritos por
Ela
Un día como ayer, hace 10 años, el barba y el colorado se echaban culpas.
Discutieron sobre quién había sido el responsable, sobre los por qué y sobre el resultado.
El del tridente dijo que no pudo cumplir su cometido al instante, pero que en pocas horas se saldría con la suya.
El barba le respondió que el tiempo, que esas mismas horas, estaban a su favor. Le dijo también que él nunca ganaría, porque si ella se iba se iría al cielo.
El otro retrucó mencionando todos sus defectos merecedores del infierno.
Entonces Dios se rió un largo rato y luego le contó de todas sus virtudes. Las puso en la balanza y pesaron más.
- Si se va se viene conmigo.
- Entonces que se quede - dijo el diablo.
Y Dios asintió. Y cambió los resultados médicos, los pronósticos, las esperanzas. Ella mejoró y todavía está conmigo. Diez años después.
Discutieron sobre quién había sido el responsable, sobre los por qué y sobre el resultado.
El del tridente dijo que no pudo cumplir su cometido al instante, pero que en pocas horas se saldría con la suya.
El barba le respondió que el tiempo, que esas mismas horas, estaban a su favor. Le dijo también que él nunca ganaría, porque si ella se iba se iría al cielo.
El otro retrucó mencionando todos sus defectos merecedores del infierno.
Entonces Dios se rió un largo rato y luego le contó de todas sus virtudes. Las puso en la balanza y pesaron más.
- Si se va se viene conmigo.
- Entonces que se quede - dijo el diablo.
Y Dios asintió. Y cambió los resultados médicos, los pronósticos, las esperanzas. Ella mejoró y todavía está conmigo. Diez años después.
lunes, 31 de mayo de 2010
Cómo eludí mi bajón dominguero
Dicho a los gritos por
Ela
En este fin de semana extrañamente corto y encima medio lluvioso (medio porque llovió la mitad del finde, je!) me pintó el bajón dominguero que hacía rato no aparecía. Pero de rebelde nomás vino a hacerse presente el sábado. [Y claro, la piba se encerró a comer y dormir, así cualquiera se bajonea]
Para contrarrestar semejante depre, el domingo por la tarde (considerando que si el sábado fui una morsa llorona, cuanto más sería el domingo al atardecer), me fui con mi vieja de shopping. Entendamos el término shopping como irse de compras ya que detesto soberanamente los centros comerciales. Lugares cerrados, llenos de gente, plagados de infantes ajenos y donde para colmo de males no se puede fumar. Eso para mi no es paseo. Y ni hablar de los precios…
Decía, me fui de compras. Pero esta vez lo que quise vestir fue mi casa.
Así que tarjeta CMR en mano, la hice mierda en Falabella Home.
Ya se que Falabella es una especie de shopping, pero la previa caminando por Florida, viendo como los puesteros intentan violar las billeteras de los turistas plagadas de dólares y paseando por una peatonal con música en vivo para mi es un placer.
Y ahí estaba yo, con mi progenitora a diestra (y a veces a siniestra), queriendo comprarme todo. Pero como todo no se puede, me traje un hermoso plumón de dos plazas, con almohadoncitos haciendo juego, y de paso cañazo cambié las almohadas también. Y de souvenir nomás sumé a la canastita unos ganchitos para la cortina del baño (que desde que lo redecoré los anteriores no me combinaban mucho que digamos).
Llegué a casa, feliz, como toda mujer cuando viene cargada de bolsas y los sueños consumistas hechos realidad!
Por supuesto que un día tan maravilloso no podía terminarlo encerrada en la cocina, así que Charly pidió una grande de muzza, y ni siquiera lavé los platos!
Qué se le va a hacer? Soy un ser consumista, pero que bien dormimos anoche sumergidos entre las plumitas…
Para contrarrestar semejante depre, el domingo por la tarde (considerando que si el sábado fui una morsa llorona, cuanto más sería el domingo al atardecer), me fui con mi vieja de shopping. Entendamos el término shopping como irse de compras ya que detesto soberanamente los centros comerciales. Lugares cerrados, llenos de gente, plagados de infantes ajenos y donde para colmo de males no se puede fumar. Eso para mi no es paseo. Y ni hablar de los precios…
Decía, me fui de compras. Pero esta vez lo que quise vestir fue mi casa.
Así que tarjeta CMR en mano, la hice mierda en Falabella Home.
Ya se que Falabella es una especie de shopping, pero la previa caminando por Florida, viendo como los puesteros intentan violar las billeteras de los turistas plagadas de dólares y paseando por una peatonal con música en vivo para mi es un placer.
Y ahí estaba yo, con mi progenitora a diestra (y a veces a siniestra), queriendo comprarme todo. Pero como todo no se puede, me traje un hermoso plumón de dos plazas, con almohadoncitos haciendo juego, y de paso cañazo cambié las almohadas también. Y de souvenir nomás sumé a la canastita unos ganchitos para la cortina del baño (que desde que lo redecoré los anteriores no me combinaban mucho que digamos).
Llegué a casa, feliz, como toda mujer cuando viene cargada de bolsas y los sueños consumistas hechos realidad!
Por supuesto que un día tan maravilloso no podía terminarlo encerrada en la cocina, así que Charly pidió una grande de muzza, y ni siquiera lavé los platos!
Qué se le va a hacer? Soy un ser consumista, pero que bien dormimos anoche sumergidos entre las plumitas…
miércoles, 26 de mayo de 2010
La promesa
Dicho a los gritos por
Ela
Me bajé del bondi y caminé lo más rápido que me dieron las piernas. Estaba oscureciendo y hacía bastante frío, como suele suceder los primeros días de primavera. Recorrí 4 o 5 cuadras por el barrio de once, con un poco de miedo y en busca de un puesto de flores, que no encontré. Maldije no haber comprado flores por mi casa mientras buscaba la calle y la altura. En la puerta de mi destino había un señor liquidando el último ramo, que mucho no me gustó, pero no quise perder más tiempo buscando algo mejor. Definitivamente no eran las flores que hubiera elegido.
En la recepción me indicaron el piso y subí. Caminé por el pasillo hasta dar con la habitación. En la puerta había un montón de ramos mucho más lindos que el mío y un cartel enorme con su nombre. La puerta estaba entreabierta. Toqué suavemente y asomé la cabeza.
Recostada en la cama estaba mi amiga y en un segundo se me vinieron a la mente los casi 25 años que habíamos compartido juntas, los juegos, los sueños, la infancia, la adolescencia, las salidas, las confesiones y las promesas. Ella, agotada, había cumplido horas atrás una de ellas.
A su derecha estaba su marido, con la sonrisa tatuada en la cara. Ese hombre maravilloso que supo convertirse en mi mejor amigo, que ama a mi amiga como nadie podría, que me aceptó como una extensión de su mujer y me dio un lugar en su corazón.
Del otro lado, mi padre postizo. De espaldas a la puerta, se dio media vuelta cuando entré dejándome ver lo que tenía en brazos. Se me hizo un nudo en la garganta. Me acerqué a esa pelotita rosa que dormía y vi la carita más hermosa que jamás he visto. Arrimé mi nariz para olerla y mi boca para besarla. Mis ojos ya no podían contener las lágrimas, pero respiré profundo considerando que había demasiada gente como para andar llorando.
- Llegó la madrina - dijo la reciente abuela
Corrí a lavarme las manos y llenarlas de alcohol en gel mientras besaba a mi amiga y a su marido. Luego saludé a los demás y me dispuse a fijar los ojos en ella mientras tragar saliva se hacía cada vez mas difícil. Felicité a los padres y pedí detalles del parto. Le pregunté a Ana cómo se sentía y a si necesitaba algo. Me confesó que duele, mucho, y quiso evitarme detalles porque según ella si me contaba me negaría rotundamente a pasar por eso alguna vez en mi vida. Le dijo al abuelo que me la de. Incrédula, le dije - Puedo cargarla? - Si, obvio - respondió.
Lo hice con miedo, me temblaban las piernas. No temí que se cayera, era pura emoción. Su peso en mis brazos, su calor, su olor fue demasiado y no pude contener el llanto. Ella dormía y yo embobada mirándola repetía en mi cabeza miles de promesas, le decía con la mente lo mucho que la amaba, y agradecía a Dios por semejante regalo. La abuela, que supo ser mi segunda madre, dijo:
- Tantos años hablando de este momento y aquí llego, se cumplió la promesa…
No tengo registro de cuando Ana y yo nos prometimos por primera vez amadrinar a nuestro primero hijo, pero si recuerdo que lo repetimos toda la vida, con la convicción que implica la inocencia de los niños, con la parquedad de las adolescentes, con la fuerza visceral de la juventud y con la seguridad de la adultez. Sabiendo que somos más que amigas, eligiéndonos todos los días como parte de nuestra familia.
Ese 2 de octubre de 2009 Ana daba a luz a su primera hija que 23 días después se convirtió oficialmente en mi ahijada.
No hay sobre este mundo un ser más perfecto que ella. Nadie nunca me hizo un regalo tan mágico, que me quede tan grande y me esfuerce por llenarlo, como el que me hicieron mis amigos: ser madrina de Jazmín
Porque ella, es la flor más bella.

[Y hay en algún lugar del cielo una fruta dulce esperando para venir con Charly y conmigo, algún día, a hacernos la vida más bella. Ana también la espera, para ser su madrina, y Jazmín para jugar.]
En la recepción me indicaron el piso y subí. Caminé por el pasillo hasta dar con la habitación. En la puerta había un montón de ramos mucho más lindos que el mío y un cartel enorme con su nombre. La puerta estaba entreabierta. Toqué suavemente y asomé la cabeza.
Recostada en la cama estaba mi amiga y en un segundo se me vinieron a la mente los casi 25 años que habíamos compartido juntas, los juegos, los sueños, la infancia, la adolescencia, las salidas, las confesiones y las promesas. Ella, agotada, había cumplido horas atrás una de ellas.
A su derecha estaba su marido, con la sonrisa tatuada en la cara. Ese hombre maravilloso que supo convertirse en mi mejor amigo, que ama a mi amiga como nadie podría, que me aceptó como una extensión de su mujer y me dio un lugar en su corazón.
Del otro lado, mi padre postizo. De espaldas a la puerta, se dio media vuelta cuando entré dejándome ver lo que tenía en brazos. Se me hizo un nudo en la garganta. Me acerqué a esa pelotita rosa que dormía y vi la carita más hermosa que jamás he visto. Arrimé mi nariz para olerla y mi boca para besarla. Mis ojos ya no podían contener las lágrimas, pero respiré profundo considerando que había demasiada gente como para andar llorando.
- Llegó la madrina - dijo la reciente abuela
Corrí a lavarme las manos y llenarlas de alcohol en gel mientras besaba a mi amiga y a su marido. Luego saludé a los demás y me dispuse a fijar los ojos en ella mientras tragar saliva se hacía cada vez mas difícil. Felicité a los padres y pedí detalles del parto. Le pregunté a Ana cómo se sentía y a si necesitaba algo. Me confesó que duele, mucho, y quiso evitarme detalles porque según ella si me contaba me negaría rotundamente a pasar por eso alguna vez en mi vida. Le dijo al abuelo que me la de. Incrédula, le dije - Puedo cargarla? - Si, obvio - respondió.
Lo hice con miedo, me temblaban las piernas. No temí que se cayera, era pura emoción. Su peso en mis brazos, su calor, su olor fue demasiado y no pude contener el llanto. Ella dormía y yo embobada mirándola repetía en mi cabeza miles de promesas, le decía con la mente lo mucho que la amaba, y agradecía a Dios por semejante regalo. La abuela, que supo ser mi segunda madre, dijo:
- Tantos años hablando de este momento y aquí llego, se cumplió la promesa…
No tengo registro de cuando Ana y yo nos prometimos por primera vez amadrinar a nuestro primero hijo, pero si recuerdo que lo repetimos toda la vida, con la convicción que implica la inocencia de los niños, con la parquedad de las adolescentes, con la fuerza visceral de la juventud y con la seguridad de la adultez. Sabiendo que somos más que amigas, eligiéndonos todos los días como parte de nuestra familia.
Ese 2 de octubre de 2009 Ana daba a luz a su primera hija que 23 días después se convirtió oficialmente en mi ahijada.
No hay sobre este mundo un ser más perfecto que ella. Nadie nunca me hizo un regalo tan mágico, que me quede tan grande y me esfuerce por llenarlo, como el que me hicieron mis amigos: ser madrina de Jazmín
Porque ella, es la flor más bella.

[Y hay en algún lugar del cielo una fruta dulce esperando para venir con Charly y conmigo, algún día, a hacernos la vida más bella. Ana también la espera, para ser su madrina, y Jazmín para jugar.]

