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martes, 8 de febrero de 2011

Mi dulce memé

Estoy sentada en mi escritorio laboral y el estómago me recuerda que necesita su primera ración solida del día. Suelo maldecir por olvidarme de comprar algún comestible. Y también maldigo a mis compañeros metrosexuales que ayunan todo el día para luego matarse en el gym, mientras yo suplico por media docena de facturas. Nunca me olvido de maldecir el lugar geográfico de mi oficina. Estimo que el negocio más cercano (de cualquier tipo, no discrimino, puede ser desde un almacén hasta una ferretería) debe quedar a unas 8 cuadras de distancia. Ergo, cuando hay hambre, no queda más opción que comerse las uñas o aguantarse.

Pero no! Reviso mi cartera y descubro que a las 7:45 am no estaba tan dormida como pensaba y atiné a revolearle algo adentro. Un Memé. Una delicia que suele ser bastante económica en las panaderías, pero no tanto si se adquiere en el sector gourmet de Disco.

Un memé no es más que una tortita de coco con membrillo. No me gusta mucho ni el membrillo ni el coco, pero el memé si. Es la combinación perfecta de dos medios gustos que da como resultado un manjar para el paladar y otro para el alma.
Mi infancia está regida por los sentidos. Y el olfato es mi sentido más desarrollado. Tres gustos/olores tienen la capacidad de transportarme al instante a una época en que no existe la posibilidad de tener memoria. Al menos eso dicen los facultativos. Yo les digo que es mentira.

La leche tibia con esencia de vainilla les puedo jurar que me recuerda al abrazo de mi madre, a la succión de la mamadera, al placer de algo rico y tibio en mi boca. Me adormece, me da paz. Según mi madre, recurría a este recurso de mamadera con azúcar, esencia de vainilla y crema de leche porque no había forma de que la tomase pura. Dice también que dejé la mamadera a los 18 meses. Habrá que creerle…

La primavera hacer florecer todo, el aire se llena de nuevos olores y colores. En esos momentos, mi nariz puede descubrir en un radio de 300 metros un Jacarandá. Su aroma, su color, la temperatura del aire alrededor, el suelo sembrado de sus flores. Y de repente me veo a mi misma, con menos de 4 años, sentada en el umbral de aquella casa, juntando sus flores y jugando con Caro. Esa cuadra desértica, ese árbol en la puerta, solo para mi. Caro a mi lado, pero con la calma que los años le obligaron a tomar, con dolores crónicos en sus patitas que algunos malvivientes le supieron regalar. Ella igual se acerca, pausada, y me brinda su amor. Si ella supiera que todo el amor que plantó en mi, hace ya tiempo que germinó.


El tercer y último ticket para el viaje en el tiempo se lo lleva el memé. Que tomó ese nombre de mi inventiva, cuando resultaba imposible pronunciar torta de coco. Lo apodé Memé, y hasta el día de hoy en mi familia lo llamamos así. Son mis meriendas con mi abuela, después de la siesta. “Te compre un meme” me decía. Y de vez en cuando, si puede, va a la panadería y al volver repite esa frase. Y ahora meriendo con mate, pero al lado de ella, charlando y compartiendo un memé.

Y vuelvo a ser niña, otra vez. O acaso alguna vez dejé de serlo?

7 somatizaron conmigo:

Xoi dijo...

Me pasa lo mismo pero solo con los olores. Son momentos especiales, a mi me es difícil describir lo que siento cuando pasa.
Me gusta tu blog.
Beso.

Lolita y El Profesor dijo...

El Olfato, Ela, no es privilegio de usted sola.
Es el que precede a todos los sentidos, el que los despierta a todos y nos hace evocar.
Que haya disfrutado de su Meme, pese a los "metrosexuales" esos, que reemplazaron a los hombres...

El Profesor

SantitAh dijo...

Qué lindo que una simple tarta te traiga tantos recuerdos!
Malvada! Me diste hambre!

Lina dijo...

Aaa, que lindo! Que poeta!
A ver....yo me acuerdo de un aroma...el de la tinta de las plumas parker....y qué evoca eso? Guardapolvos manchados (no hay "borra-tinta” que valga) pisos de maderas gastadas y astilladas donde perdíamos cartuchos...cuadernos y nuestras primeras carpetas N° 3....a! Y si, ....guerras de manchones de un asiento hacia otro...puntos dobles por mancharle la espalda al compañero sin que lo notara....jajaja!

Marga dijo...

Menos mal que tenías tu memé. A mí me gusta el dulce de membrillo. El coco no, no puedo comerlo, es lo único que no puedo.

Besos.

Naty! dijo...

sabores, aromas, los sentidos son los mejores llamadores de recuerdo...

Tres bufones muertos dijo...

A mi me re copa el olor a nafta o gasoil de los colectivos cuando estan como para arrancar. No sé, eso para mi es más que el paco (?)

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