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jueves, 6 de mayo de 2010

Home sweet home III

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Ese viernes 24 de abril me fui a dormir después de hablar por teléfono con Charly con la satisfacción de saber que las noches bajo el techo paterno tenían los días contados.

El sábado llevé a Charly a conocer mi futura casa. Llevamos con nosotros desde la casa de mi vieja las cosas que pudimos soportar. Entre ellas la batería de cocina. Yo me tomé el colectivo llena de bultos y Charly llevó tres pavaditas en una mochila y fue en la moto. Esos también eran los últimos días de la moto entre nosotros, que en paz descanse…

Dimos unas vueltas por el barrio y descubrimos un Coto, donde compramos para hacer unas hamburguesas, su correspondiente pan, un salero, un aceite (para curar las ollas), una bebida bien fría y un tomate. Todo sumamente medido para desperdiciar lo menos posible, ya que todavía no teníamos heladera.

Almorzamos sentados en el piso, tomando de Sprite del pico y cuando quise lavar los platos tuve que salir a comprar una Scotch Brite y detergente. No había mucho más por hacer. Igualmente me tomé unos minutos para disfrutar toda la luz y todo el sol que invadía mi living. Me sentía plena. Me resistía a volver a mi casa, pero unos apuntes me gritaban desde mi cuarto de hija que vaya a estudiarlos urgente! Y fui.

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Quería mudarme lo antes posible, así que esa tarde agarré todos los presupuestos de sommier que había recolectado en los últimos dos meses y seleccioné dos (siempre hay que tener un plan b). Mi vieja se ofreció a comprarme el placard y esa misma tarde fuimos a averiguar el precio del que yo quería.

Tenía por delante una semana cortita, el viernes era feriado por el día del trabajador y había designado ese día para la mudanza.
Tendría que haber esperado unos días más. A la distancia lo entiendo así. Debería haber contratado a alguien que limpie en profundidad mientras estaba vacío y no hacerlo yo misma con todos los bártulos en el medio. Debería haber pintado también. Pero no me importaba nada. Quería huir con urgencia de mi papá, del malestar constante que sentía en esa casa, del dolor de panza y de las jaquecas. De su voz, sus gritos, su presencia.
Histérica pero inteligente, me ocupé de esos días esconder mi descontento, no vaya a ser cosa que no me quiera ayudar con la mudanza…

El domingo señamos el placard y quedaron en entregarlo al lunes siguiente, por lo que tuve que pedirme franco por mudanza y aproveché mis contactos para coordinar con cablevisión la instalación de cable e Internet para ese lunes.

La compra de la heladera fue una odisea. No es necesario mencionar que la que me gustaba realmente superaba las 4 lucas, y como eso siempre estuvo fuera de mi alcance no me quedó opción que escoger otra. Averiguar marcas y modelos lo había hecho con meses de anterioridad. Tardé, pero me decidí por una. Cuando fui a buscarla no había más. Elegí otra, pero tampoco. Ok, otra, mmm no, tampoco. Ese miércoles estaba a punto de colapsar y resignarme a vivir sin heladera por un tiempo (ni alcoholizada resignaba la mudanza, prefería comer yogurt con moho) pero me pegué el faltazo a la facultad y fui con Charly a Carrefour por novena vez.

Hora y media parados como dos postes esperando solo para que nos digan que no tenían, pero que nos demos una vueltita por la sucursal de Av. San Juan. Miramos la hora y eran 9 y media. Ma´si, vamos. Y fuimos.
Valió la pena que casi nos cierren la puerta en las narices, porque mágicamente habían recibido. Tarjeta va, tarjeta viene, garantía extendida, horario de entrega. Estaría en mi nueva cocina al otro día por la tarde.

Le tocó a mi suegra pasar la mañana del jueves esperando el sommier y de esta forma dejar asentado su primer y único favor hacia mi persona. Pero fui generosa, porque llevé la mesa con las sillas y un par de revistas de chimentos para que esté un poco más cómoda. Cuando terminó mi jornada laboral fui corriendo a saltar en mi cama nueva mientras esperaba llegada de la heladera…

Cerca de las 21 horas del jueves 30 de abril cerré la puerta de aquel departamento prácticamente vacío y volvería a abrirla al otro día para convertirlo en mi hogar.

(…)

12 somatizaron conmigo:

Violet Hill dijo...

ay, está cumpliendo añitos tu home sweet home !

NaRa dijo...

Q momento por díos!!.... saber que las horas están contadas en la casa de tus viejos debe ser lo máximo... seo sí, me pregunto cómo hiciste para ocultar el malestar.. Yo no puedo!! Lo cual cae en un círculo constante! Help me!!

Besos

Lina dijo...

ay!! Ela!!! lo leo y te juro que me emociona hasta las lagrimas!!! que hermosos es saber que tu casa te espera....
Que lindo correr y conseguir cama, heladera, placard, y ver com otodo toma forma y empeiza a tener sentido!!!!
ivir con paredes sin pintar, con mugre vieja?? nimiedades!!! Tenés tu soL!!!!!!

Ela dijo...

Violet, si cumplio un año el sabado, pero se me hizo larga la historia asi que no pude plasmar aca el dia de la mudanza todavia!

Nara, cuando escondes emociones te termina doliendo la panza, como dije arriba. Pero no me quedaba otra, creeme que cuando los dias se acercan haces cualquier cosa. Conociendo a mi viejo corria el riesgo de que me niegue las llaves. Los meses previos me la habia negado y habia salido a buscar deptos para alquilar, asi que era posible...

Lina, en el proximo post entran en juego vos e Isa, ahi subo fotito y todo, vas a ver!!! jajaja Gracias x ayudarme en la mudanza y gracias de antemano x la ayuda que recibire en breve con mi nuevo juego de comedor!!!

Briks dijo...

pocas cosas hay mas reconfortantes que acostarte, agotado, en lo que va a ser la primer noche en tu nueva casa de soltero

Ela dijo...

jajaja esa iba a ser la ultima noche en la casa de mis viejos, no se me adelante en la historia Briks

gracias por compartir mi sentir! besotes

NaRa dijo...

Espero ansiosa las fotos, aunque ya que estamos bien podriamos hacer un estreno ;)

Besotes y buen finde
PD: Tu último mensaje en mi blog, se niega a parecer :S

Ela dijo...

por queeeeeeee? que dije???????

Jazmin dijo...

Esa ansiedad de querer tener todo ya!!
Y generalmente van apareciendo trabas en el medio, eso clavado. Pero uno está tan emocionado que nada le importa, y piensa que el Universo provoca todo eso para que demostremos que somos fuertes enough...

Espero ansiosa la crónica de la mudanza. Pero lo que realmente espero es ese suspiro de satisfacción, cuando todos se van, se cierra la puerta, y estás -por primera vez- sola, en TU casa.

shaking in YOUR boots. dijo...

Hermoso blog, el escrito me super enganchó asique seguiré pasando a ver que sucede..

Not just a moustache dijo...

pua!
parece estar bueno mudarse, che

chau, ma

Ela dijo...

Gracias Shaking, pronto termina la descripcion de mi mudanza jajaja fue un suplicio!

Not just, si que esta bueno! muy buenoooo! mi house my rules...

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